Las Ardenas, el fallido intento de Hitler por recuperar la guerra

La ofensiva de las Ardenas fue un intento de las tropas alemanas de frenar el avance aliado en el oeste y no quedar atrapado entre dos frentes abiertos durante la Segunda Guerra Mundial.

El desembarco de Normandía por el oeste y la batalla de Stalingrado por el este habían puesto en un verdadero aprieto a la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Con sus éxitos iniciales tan lejanos, Hitler comenzaba a ver cómo la soga se cerraba alrededor de su cuello mientras las fuerzas aliadas le quitaban terreno cada día. En un movimiento desesperado y siendo perfectamente consciente de que el fracaso supondría la más que probable derrota alemana, Adolf Hitler decidió lanzar una ofensiva a gran escala contra los estadounidenses.

Creyendo que el ejército de los Estados Unidos funcionaba como el alemán y cualquier cambio de planes debía ser previamente comunicado al oficial de mayor rango (Dwight Eisenhower para los estadounidenses), Hitler pidió a su cúpula un ataque sorpresa que causara el mayor número de bajas posibles, dividiera la zona americana en dos y les alejara de sus bases para evitar el reabastecimiento. Habiendo aprendido la lección en el invierno de 1942, Alemania concentró sus esfuerzos en el frente oeste en lugar de atacar a los soviéticos.

El plan original fue diseñado por Alfred Jodl y, tras alguna modificación, se puso en marcha. El ataque consistiría en un primer avance de infantería a través de los espesos bosques belgas de las Ardenas que daría paso a un avance masivo de tanques Panzer. A esto se le sumaba un bombardeo de información falsa, ya que los alemanes sabían que los aliados pinchaban sus comunicaciones, con supuestos ataques que intentaban dividir y dispersar a los aliados para facilitar el avance alemán. El propio nombre en clave de la operación, ‘Wacht Am Rhein’ (“ojos en el Rin”), sugería una acción defensiva de los alemanes en la zona del río.

El primer ataque se produjo el 16 de diciembre y los alemanes consiguieron pillar completamente por sorpresa a los aliados con una acción coordinada desde el norte, el centro y el sur. La previsión de Eisenhower y la rápida respuesta norteamericana hicieron que ese impacto inicial de las tropas nazis quedara anulado y perdieran impulso. A esto hay que sumar el desvío de unidades blindadas que Alemania tuvo que regresar para protegerse de los soviéticos y la destacable participación del general Patton y su 3er Ejército. La ofensiva alemana acabó por convertirse en una contraofensiva de los aliados.

Hitler y los altos mandos sabían que el ataque de las Ardenas era una maniobra arriesgada en la que estaban jugándose el futuro de la guerra, pero la asfixia que comenzaban a sentir en ambos frentes le impidió centrar todos sus esfuerzos en anular uno de ellos. La derrota sufrida en Bélgica reanimó a las tropas aliadas y se aceleró el avance de los ejércitos aliados hacia el corazón del Tercer Reich, que caería en abril de 1945 bajo las fuerzas soviéticas.

CONTINÚA LEYENDO