La filosofía 'marxiana' de Groucho Marx

El actor, escritor y cómico estadounidense Groucho Marx fue una de las figuras más importantes del cine de los años 30 y un icono del humor que dura hasta hoy. Murió el 19 de agosto de 1977.

El hombre de traje negro mueve su bigotazo de un lado para otro, sin poder parar quieto y arrimándose a todas las ricachonas que se encuentra por el camino. Bajo sus gafas circulares con montura de metal, unos ojos chispeantes observan cada rincón de la sala y las espesas cejas suben y bajan a gran velocidad. El habano, como no podía ser de otra manera, está sujeto en el lado izquierdo de la boca mientras el extraño personajillo explica a un confunso público que “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”. Loco, absurdo, brillante, Marx. Groucho Marx.

Bajo este pseudónimo, Julius Henry Marx pasó a la historia de la comedia y el cine por el estilo tan personal que le caracterizaba a él y a sus hermanos Chico, Harpo y Zeppo. Hijo de inmigrantes alemanes, nació en Nueva York en 1895 y tuvo una educación musical desde muy pequeño, supervisada por su madre y siendo su gran talento secreto el canto. A los 15 años hizo su debut en un pequeño escenario como cantante solista pero empezó a actuar con sus hermanos al poco tiempo. Desde los teatros de vodevil saltó a su primera película, ‘Humor Risk’, en 1921 y a Broadway en 1925 con la obra ‘Cocoanuts’. Protagonizó 14 películas con sus hermanos y otras seis en solitario y trabajó para grandes productoras como Paramount o Metro Goldwyn Mayer. Algunos de sus títulos más conocidos fueron ‘Una noche en la ópera’ (1935), ‘Un día en las carreras' (1937) o ‘Los hermanos Marx en el Oeste’ (1940). Su participación en el programa de televisión ‘You bet your life’ le valió el premio a Mejor humorista del año en 1940 y en 1974, unos años antes de su muerte, la Academia de Cine le concedió un Oscar honorífico por su carrera.

El éxito de los hermanos Marx, y por lo tanto de Groucho, vino dado por la visión que ellos mismos hacían del mundo que les rodeaba. Bajo sus payasadas y frases graciosas se ocultaba una durísima crítica contra los convencionalismos de la sociedad que eran llevados al absurdo por estos genios del humor. Groucho y compañía, a través de sus películas, mostraban la falsedad e hipocresía de la sociedad en la que les había tocado vivir, los fallos que ellos observaban en un mundo que necesita que se vean las cosas con humor. Las grandes frases de sus películas han trascendido hasta nuestra época y muchas de ellas siguen estando igual de vigentes que cuando se dijeron. Puede que Groucho Marx tuviese otros ideales de repuesto, pero nosotros no tenemos ni tendremos a otro cómico como él.

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