Jueves Negro, el Crac que rompió la Bolsa

El 24 de octubre de 1929, tras una bajada del 7% en los mercados, se produjo una inestabilidad bursátil y un desplome que acabaría con llevar a los Estados Unidos a la Gran Depresión.

 

La ley de ‘todo lo que sube, debe bajar’ vale tanto para el mundo del espectáculo como para ese frío y calculador mundo que es el capitalismo. Todas las cosas tienen su momento y nada dura para siempre, por lo que conviene ser realista y saber hasta dónde podemos presionar o tensar la cuerda antes de romperla. Con cierta perspectiva histórica, los grandes expertos siempre señalan lo obvio que fue en un momento pasado el cataclismo al que se arrojaron e incluso hubo algún visionario que intentó dar la voz de alarma en el momento adecuado. Pero el ser humano es un animal de costumbres y nos cuesta aprender de nuestros errores.

Los Estados Unidos de después de la Iª Guerra Mundial son un ejemplo del no saber dónde está la línea roja que no se debe cruzar. El país había salido del conflicto casi ileso y se erigía como un gigante en un mundo que se partía a pedazos.  Europa necesitaba su ayuda mientras se lamía las heridas de la guerra y eso hizo que el mercado exterior se convirtiera en uno de los puntos fuertes de la economía estadounidense. Esa bonanza económica apuntaba a un futuro dorado y esa visión idealizada hizo que la población perdiera la perspectiva, algo indispensable para triunfar en los negocios.

Imitando a los llamados ‘bonos de la libertad’ promulgados por el gobierno durante la Gran Guerra, las entidades bancarias y financieras abrieron las puertas del mundo bursátil a toda la población, dándoles enormes facilidades para invertir y concediendo préstamos que se sabía que eran imposibles de pagar. Desde el empresario más rico hasta el limpiabotas más humilde, la sociedad estadounidense se vio contaminada por el ‘estilo de vida americano’ y comenzaron a vivir por encima de sus posibilidades.

Cuando el mercado, con una inmensa burbuja  derivada de la inflación y del soporte del sistema en valores inexistentes, se desplomó por su propio peso resultó que nadie podía hacer frente a tal situación. La Bolsa de Nueva York pasó por la peor caída de su historia y se llevó a empresas y particulares con ella. Millones de personas lo habían perdido todo en apenas unos segundos, los mercados no contaban con la confianza de la gente y empresas y bancos fueron arrastrados hasta el abismo por las consecuencias del ‘Jueves Negro’.

Solo unos pocos lo habían advertido y nadie les había prestado atención. La Gran Depresión supuso una de las peores crisis económicas por la que pasaría el país y que acabaría contagiando a Latinoamérica, Europa y Oceanía debido a que dependían de los Estados Unidos. Esta situación acabaría por provocar el surgimiento de ideologías extremistas con cierto complejo mesiánico. Pero el ascenso de grupos radicales tras una crisis económica es una historia que ya conocemos y que no pensamos repetir, ¿verdad?