Hotel Florida, refugio de periodistas y escritores en la Guerra Civil

Situado en la madrileña plaza de Callao, el Hotel Florida acogió a los corresponsales, escritores e intelectuales que viajaron a España para contar al mundo la Guerra Civil.

Un edificio es una carcasa de piedra. Una estructura de vigas y columnas complementada con paredes, techos y suelos para cumplir sus funciones como refugio o lugar de reunión de aquellos que lo concibieron y de aquellos que lo habitarán. Por supuesto la arquitectura ha demostrado de lo que es capaz a lo largo de los siglos y se han creado obras que sorprenden tanto por su ingenio como por su belleza estética. Pero lo que realmente hace especial a un edificio y consigue que traspase su dimensión física y alcance un nuevo corpus único es el conjunto de historias y personajes que le dan vida, su alma. El Hotel Florida es un ejemplo perfecto de esta idea.

Situado en la madrileña plaza de Callao, muy cerca de la Puerta del Sol y haciendo semiesquina con Gran Vía, la arteria principal de Madrid y que por entonces estaba en construcción, el Hotel Florida fue inaugurado el 1 de febrero de 1924. La obra fue encargada por Velasco Florida al arquitecto Antonio Palacios, que había participado en los diseños de las primeras estaciones de metro de la ciudad y erigió un hotel de 200 habitaciones (todas ellas con baño) y una impresionante fachada de mármol. Durante su primera década en funcionamiento, el Hotel Florida acogió a personajes tan ilustres como Miguel de Unamuno, el actor Charlie Chaplin y el poeta Federico García Lorca, que decidió utilizar los salones del hotel para representar El retablillo de Don Cristóbal.

Pero el Florida ganó fama internacional (nunca mejor dicho) desde el estallido de la Guerra Civil española en 1936 ya que se convirtió en la residencia de la gran mayoría de escritores, periodistas, corresponsales e intelectuales de todo el mundo que habían viajado a Madrid para hablar al mundo del avance de esa guerra fratricida que tantas miradas atrajo. En un primer momento es posible que la elección del Florida se debiera a su localización céntrica y cercana al edificio de Telefónica desde donde transmitían sus informaciones al extranjero y por las comodidades que el hotel ofrecía (baños privados con agua caliente, comida y alcohol incluso durante el sitio de la ciudad) pero lo más probable es que se formara un efecto bola de nieve y los corresponsales y escritores prefirieran mantenerse cerca los unos de los otros. Numerosas crónicas y testimonios apuntan a que, incluso bajo los obuses y la artillería franquista, el Hotel Florida fue escenario de numerosos romances y peleas y que el alcohol y las prostitutas no solían faltar.

Ernest Hemingway
Ernest Hemingway en el frente de Aragón (1937). Imagen: Getty Images.

 

Figuras como Robert Capa (fotoperiodista), Antoine de Saint-Exupéry (corresponsal de L'Intransigent), André Malraux o Henry Buckley hicieron del Florida su casa mientras la ciudad de Madrid se desangraba o volaba por los aires. Puede que los nombres más conocidos fuesen los de John Dos Passos, Ernest Hemingway y la corresponsal Martha Gellhorn, quien acabaría siendo la tercera esposa del autor de ¿Por quién doblan las campanas?.

Como era típico en él, Hemingway utilizó sus experiencias en el Hotel Florida y en el Madrid asediado para escribir La quinta columna, su única obra de teatro y en la que gran parte de la acción transcurre en la habitación 109 del hotel, la que él ocupaba. Por su parte, John Dos Passos escribió una crónica titulada Habitación con baño en el Hotel Florida en la que resume, con una magistral prosa, un día entero desde que se despierta con las explosiones de los obuses hasta que vuelve al hotel tras recorrer un Madrid asediado y se acuesta de nuevo. Dos Passos comparaba el Madrid que había conocido dos décadas antes con el de entonces y terminaba señalando que “una ciudad sitiada no es muy buen lugar para un turista. Es una ciudad sin sueño”.

A pesar de que recibió daños considerables debido a las bombas el Florida sobrevivió a la guerra y se mantuvo en pie hasta 1964, cuando fue derruido y en su lugar se construyeron unos grandes almacenes de Galerías Preciados. Durante los últimos años, el recuerdo del Hotel Florida ha recobrado fuerza como ese lugar en el que gente única vivió un momento trascendente para la historia y lo contó al resto del mundo.

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