En colaboración con Acción Cultural Española/Museo del Prado.

La historia de España a través del arte

De Velázquez a Goya, son muchos los autores que han plasmado en sus obras momentos históricos de gran relevancia para su país.

La variedad de obras y temáticas que se puede encontrar en una institución como el Museo del Prado es inmensa. Con las más de 27.000 piezas que contiene su colección, uno puede perderse entre los cuadros, grabados y estatuas que llenas sus salas y servirle este agradable paseo como una lección de arte e historia. Tanto los géneros artísticos como las temáticas de las obras son un reflejo del momento en que se hicieron y del avance de la sociedad humana, por lo que actúan como testigos imperecederos.

El ser humano tiene la costumbre de dejar constancia de todo cuanto le rodea. Lo hicieron los habitantes de Altamira al ilustrar las paredes de la cueva con bisontes y ciervos. Lo hicieron los griegos como Heródoto con las primeras crónicas de los acontecimientos que se vivían en el momento y se ha seguido haciendo hasta nuestros días. Ya sea a través de palabras o de imágenes, se han empleado todo tipo de medios para conseguir que la sociedad y las futuras generaciones conozcan los hechos pasados (o la versión que de esos hechos se quería dar).

Hay que tener en cuenta que, igual que la Iglesia Católica utilizaba imágenes para poder transmitir sus enseñanzas a una población mayoritariamente analfabeta, los reyes y nobles también aprovechaban el talento de los pintores para dejar constancia de su grandeza con el encargo de cuadros en los que ellos mismos o alguna escena de gran relevancia quedaba retratada sobre el lienzo. Los museos y palacios de medio mundo están decorados con obras y piezas demandadas por los poderosos.

Puede que no muchos españoles del siglo XVII supieran que la toma de la ciudad de Breda por el general Spinola supuso una de las mayores victorias conseguidas por el Imperio español en el marco de la Guerra de los Ochenta Años, pero cualquiera que admire el cuadro pintado por Diego de Velázquez será capaz de comprender que los nobles españoles no solo se impusieron en el campo de batalla a los rebeldes de Breda, sino que además fueron cordiales con ellos y les trataron con respeto. Y quienes posen su vista sobre la mítica escena de fusilamientos de Goya sentirán el terror de los heroicos madrileños que se opusieron al invasor francés. Las imágenes, si saben usarse, son una poderosa herramienta.

Desde el condicionamiento que los mecenas y la propia corte real imponían a los artistas al elegir sus obras y el hecho de que la historia es un tema especialmente recurrente y universal en el arte, sobre todo durante determinados movimientos como el Romanticismo o el Neoclasicismo, hacen de las pinacotecas como el Museo del Prado un cuasi libro de historia en sus paredes.

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