Golpes de Estado, la violencia como arma política

Un golpe de Estado se basa en el uso de métodos violentos o no reconocidos para modificar el funcionamiento de un país.

A lo largo de la historia del ser humano, y dependiendo de dónde se mire, han sido muchos los modelos políticos por los que se regían las distintas sociedades. Desde las primeras estructuras tribales, que surgían en torno a un líder político y a un sabio espiritual o chamán hasta las democracias más modernas, todos estos modelos han tenido en común un mismo elemento: el uso del poder. Cada uno ha regulado este aspecto de una manera concreta, pero existen muchos casos en los que no todos estaban conformes. Era entonces cuando se solía recurrir a los golpes de Estado.

Este término hace referencia al uso de métodos no contemplados en la legalidad vigente de cada momento para cambiar, sustituir o modificar el orden existente o algún aspecto de este. Dado que se trata de un choque entre dos facciones (la que respeta el orden vigente y la que busca romperlo) es muy común encontrar situaciones de violencia cuyo nivel de gravedad cambia según cada caso. El primer golpe de Estado del que se tiene constancia documental fue organizado por Lucio Cornelio Sila. Este militar y político contaba con tal apoyo de la población popular y de sus tropas que en el año 83 a.C. decidió marchar con sus ejércitos contra la ciudad de Roma. Sería solo el primero de una larga trayectoria de militares que emplean la fuerza castrense para interferir en el orden político de un país.

El gran Ricardo Corazón de León, uno de los reyes más legendarios de la Inglaterra medieval, se levantó en armas varias veces contra su propio padre para sustituirle en el trono. Otros nombres que figuran en la historia de los golpistas podrían ser los de Lenin, Pinochet, Prayuth Chan Ocha o Franco. La propia evolución de los acontecimientos históricos ha hecho que los golpes de Estado dejaran de servir como transición entre distintos líderes autoritarios para provocar un cambio mayor en las sociedades al suponer un cambio de dictadura a democracia o, peor aún, de democracia a dictadura.

Resulta curioso saber que, en el panorama europeo, España es uno de los países que más golpes de Estado ha sufrido en su historia reciente. Si nos centramos en los que fueron contra el poder central del país y que tuvieron mayor repercusión podríamos destacar el de Juan José de Austria en el año 1677, el de Rafael de Riego de 1820, el asalto al Congreso del general Pavía en 1874, los de Primo de Rivera (1923) y Francisco Franco (1936) y el fallido intento de Antonio Tejero en 1981.

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