¿Existe el Grinch? Los países que han prohibido la Navidad

Aunque está muy extendida en la sociedad occidental y cada vez más países se suman a su celebración, todavía hay sitios donde la Navidad está prohibida

Si bien es cierto que en España y en Occidente en general las últimas semanas de diciembre están dedicadas casi en exclusiva a una sola cosa (esa en la que todo se llena de rojo y verde, renos, villancicos…) y que la globalización ha hecho que muchos países en otras partes del mundo se sumen a la tradición, presos del márquetin y no por convicciones religiosas, la lista de países que no celebran (e incluso tienen prohibido celebrar) la Navidad no es precisamente corta.

Empecemos por ejemplo con uno de los casos más conocidos: China. El gigante oriental, el país más grande de toda Asia y el más poblado del mundo no cuenta con la Navidad en sus calendarios. A pesar del comercio y la globalización, sus tradiciones no la contemplan y, en estas fechas, los hogares chinos están más pendientes de engalanarse para darle la bienvenida al nuevo año (más conocido como fiesta de la primavera), que se celebra a principios de febrero. El caso de Corea del Norte es todavía más drástico, ya que allí la Navidad está prohibida desde 2016 por orden del dictador Kim Jong-Un, quien la sustituyó por la celebración del cumpleaños de su abuela (no, en serio).

Hay muchos países musulmanes que, aun teniendo minoría cristiana, permiten celebrar la Navidad, pero no así Somalia. Brunéi, donde la minoría católica sí puede celebrar la Navidad, no permite que se haga de forma pública. En Arabia Saudí, por otro lado, está prohibido y quien la celebra puede ser perseguido y procesado. Otro caso curioso es el de Tayikistán, un país de Oriente Próximo que limita con China, Uzbekistán y Afganistán donde están prohibidos los árboles de Navidad, los regalos y los disfraces de Papá Noel.

Árbol de Navidad
Imagen: iStock Photo

 

También existen muchos países en los que, a pesar de que no es tradición, su celebración tampoco está prohibida. Es así el caso de Irán, donde las regiones con una alta concentración de católicos permiten organizar fiestas de carácter navideño sin considerarlas ilegales ni que sus participantes corran ningún riesgo. Otros países siguen el ejemplo de Tailandia, de mayoría musulmana, que autoriza la celebración de la Navidad e incluso la ha convertido en un reclamo turístico para que gente de otros países viaje hasta allí y celebre estas fechas tan especiales entre playas de ensueño y temperaturas veraniegas.

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