El primer vuelo sobre el Everest, un hito de la aviación británica

David McIntyre y Douglas Douglas-Hamilton lo sobrevolaron durante tres horas y media el 3 de abril de 1933, a una velocidad de 225 kilómetros por hora.

El monte Everest es un icono de la exploración humana. El interés que suscita la montaña más alta del mundo ha llevado a decenas de avanzadillas a recorrerlo de diversas formas, más o menos arriesgadas.

Una pareja de exploradores británicos protagonizó un hito de la aviación mientras realizaba una de esas arriesgadas operaciones: David McIntyre y Douglas Douglas-Hamilton.

Ambos pilotaron durante tres horas y media en dos biplanos Westland Wallace el 3 de abril de 1933, a una velocidad de 225 kilómetros por hora.  La ruta era la siguiente: de Karachi, (actual Pakistán y entonces, parte de la India Británica), a Nueva Delhi; y de allí a Purnea, (en Bihar, al sur del Everest).

Los riesgos de sobrevolar el punto más alto del planeta eran altos: falta de oxígeno e incidencias climatológicas, como fuertes vientos. Además, los integrantes no llevaban consigo paracaídas, para reducir el peso lo máximo posible, y los aeroplanos debían disponer de un combustible especial que evitase congelaciones.

No obstante, los objetivos eran nobles; en primer lugar, científicos. El equipo quería fotografiar la zona sur del Everest para realizar mapas. Con tal intención, el suelo de los biplanos se abría, de modo que se pudieran realizar tan complicadas fotografías.

La misión también tenía como objetivo encontrar restos de Andrew Irvine y George Mallory, desaparecidos desde 1924, aunque jamás se halló evidencia alguna de estos dos escaladores.

A pesar de que la misión fue un éxito de la aviación británica, no lo fue tanto a nivel humano (los escaladores no fueron hallados), y tampoco a nivel científico. Las imágenes tomadas durante este vuelo histórico no lograron tener la calidad suficiente como para ser usadas para cartografiar el terreno. Por tanto, un segundo vuelo fue planificado y realizado, eso sí, de manera secreta. Esta segunda vez, las condiciones meteorológicas eran aún peores.

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