El papel de la mujer en el cine: la eterna secundaria

Mario Garcés nos habla del mundo del cine y de la mujer en el cine norteamericano.


Un momento icónico en la tradición del cine norteamericano es la bofetada que le propia Glenn Ford a Rita Hayworth en Gilda. Esta escena es un antes y un después en la historia del cine. Estamos en 1946, y se vivían en EEUU aún las secuelas de la Guerra. La bofetada de Gilda representaba el conjunto de una sociedad puritana.

En aquel entonces, la mujer en el cine podía representar dos papeles: El de la mujer prudente, buena, sirvienta, ama de casa; y, por otro lado, el de la mujer exhubertante, voluptuosa, y a su vez, pérfida y maligna.

¿Por qué esto era así? Porque había que respetar los cánones del momento: el rol de la mujer era, principalmente, de acompañamiento del hombre. Y cuando la mujer rompía con ese rol, se colocaba en el borde mismo de la fatalidad.

Esa bofetada, pese a ser una manifestación de maltrato manifiesto, se consideró como la constatación de las relaciones que tenía que haber entre hombres y mujeres.


Otra película que representa muy bien los dos estilos de mujer posibles fue Mogambo, con Clark Gable, Grace Kelly y Ava Gardner.

Ava Gardner representaba la carnalidad, la mujer fatal. En cambio Grace Kelly representaba el otro arquetipo, el de la mujer formalmente casada.

Cuando ambas se postulan en el amor de Clark Gable, éste, que está enamorado de Grace Kelly, la respeta y nunca rompe su vínculo. Sin embargo Ava Gardner finalmente se entrega, no sin antes redimirse: la vemos rezar y pedir perdón.

Tiene que pasar mucho hasta que viésemos a nuestra Katharine Hepburn ponerse los pantalones. Hasta que los estilos y formas de vida de las mujeres en el cine cambiasen.

Una de las pioneras, Mae West, fue condenada a 10 días de cárcel por corrupción a la juventud.

Luego llegó Marilyn Monroe, que representaba la mujer guapa, carnal pero también ‘imbécil’.


Ya en los años 70 y 80 comienza a hacerse cine de compromiso. Una película que representa un antes y un después es Thelma & Louise, un vestigio permanente de la lucha de dos mujeres, en una relación ambigua, contra el sistema de opresión y violencia que se vivía en aquel momento.

Pero hablemos ahora de la actualidad.

 

¿Qué pasa con los Óscar?

Si hacemos un estudio de los ganadores de los Óscar de los 12 últimos años, nos daremos cuenta de que, en todos los casos, los protagonistas son hombres excepto en 2018 (y con matices) con La forma del agua, puesto que la protagonista es una mujer atormentada de la Guerra Fría, que sufre violencia también. Pese a todo, los principales papales de las mujeres en estas películas están, en un 75%, vinculados a la familia y al amor.

Los arquetipos de la mujer perduran incluso hasta el año 2012 con The Artist. A partir de entonces, las mujeres tienen más protagonismo en ideales distintos.

Se ha cambiado mucho; hoy no se daría una bofetada. Sin embargo, la narración aún tiene que cambiar. Todavía nos queda mucho.

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