El origen de Papá Noel

Aunque en los últimos tiempos se le suele asociar con el lado más consumista de la Navidad, el personaje de Papá Noel tiene su origen en una tradición cristiana y de folklore popular.

Desde hace años, uno de los iconos más reconocidos y que no puede faltar en cualquier Navidad que se precie es Papá Noel. El señor de sonrisa amable, barba blanca, gran barriga y traje rojo es uno de los personajes estrella de estas fiestas.

La historia de este bonachón, así como su aspecto físico, se fueron construyendo a lo largo de los años y a partir de las ideas de muchos y variados autores. El comienzo de su historia se remonta al 208 d.C. en Turquía, donde San Nicolás de Bari era un noble que disfrutaba ayudando a los pobres de la ciudad y especialmente a los más pequeños. Cuando heredó la fortuna familiar, decidió donarlo todo y se hizo sacerdote. Le acabaron nombrando patrón de Turquía, Rusia y Grecia y le canonizaron.

Desde ese momento, su figura iría convirtiéndose en parte del folklore europeo y se extendería hasta el nuevo mundo. Allí, Washington Irving le concedió su nombre (Santa Claus) y el poeta Clarke Moore definió lo que se convertiría en la base de su aspecto, aunque entonces vestía de verde. El dibujante alemán Thomas Nast realizó las primeras ilustraciones del Papá Noel que se conoce actualmente.

El broche de esta historia se lo dio Frank Baum en 1902, cuando publicó el libro Vida y aventuras de Santa Claus en la que se establecería su origen en Laponia o su conocido trineo tirado por renos. Aunque existe una creencia popular que afirma que el color rojo de su traje fue una invención de Coca-Cola, el traje ya existía previamente en ese color y la compañía solo aprovechó el tirón de este personaje para que se les relacionara con la Navidad e incrementar así sus ventas.

Desde entonces, y con una imagen popularizada y bien definida, Papá Noel ha profundizado en su faceta de personaje popular y se ha convertido en un icono de las Navidades. En Estados Unidos y el mundo anglosajón se potenció su labor repartiendo regalos a los niños de cada casa y el hombrecillo de rojo (llamado Santa Claus por esos lares) ha ido convirtiéndose en una herramienta de marketing navideño y el mejor promotor de la fiebre consumista que suele producirse en esta época del año. Incluso en países de tradición católica como España en los que los regalos son entregados por los Reyes Magos, Papá Noel ha ido ganando terreno y ha acabado siendo asimilado.

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