Clara Campoamor, mujer fuera de su tiempo

La política, abogada y escritora madrileña fue una de las principales responsables en la obtención del voto femenino en España.

Clara Campoamor nació el 12 de febrero de 1888 en Madrid, la capital española. De origen humilde y viéndose forzada a trabajar tras la muerte de su padre, viviría una juventud contracorriente y acabaría por convertirse en uno de los personajes femeninos más influyentes de su tiempo y de la historia de España. Abogada, política, periodista y escritora, pasó a la historia por ser la única sufragista del mundo que consiguió el voto femenino desde las bancadas de un parlamento.

Campoamor fue una de esas personas cuya mentalidad parecía ir diez pasos (o cincuenta años) por delante de su tiempo. Trabajó duramente toda su juventud y consiguió ingresar en bachillerato y estudiar Derecho, en la que se graduó en un tiempo récord. La concepción que la España de principios del siglo XX tenía de la mujer, especialmente durante la dictadura de Primo de Rivera, era la de relegarla a un segundo plano en lo social y confinarla al esquema típico de “ama de casa y madre” en lo familiar.

Aun con la presión que suponía rebelarse contra el modelo establecido, Clara Campoamor destacó por su carácter independiente e inconformista. Férrea defensora del modelo republicano incluso durante la dictadura, la proclamación de la Segunda República en 1931 la hizo saltar a la vida política con un programa claro en el que buscaba promover los derechos de las mujeres ante todo. Como miembro del Partido Radical en el Congreso, defendió el voto femenino ante un hemiciclo que desconfiaba de las mujeres y de la influencia que la Iglesia podía tener sobre ellas. “Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos”, proclamó a sus compañeros. Las elecciones de 1933 serían las primeras en las que las mujeres españolas pudieron votar libremente.

El estallido de la guerra en 1936 truncó sus sueños y obligó a Clara Campoamor a huir de su país, el cual no volvería a pisar debido a las acusaciones de masonería por parte del régimen franquista. El exilio la llevó en primer lugar a Lausana, en Suiza, y más tarde al otro lado del océano. Se asentaría en Argentina y allí pasaría el resto de su vida, haciendo evolucionar su estilo literario y explorando nuevos horizontes que se centraban en el humanismo, las artes y la literatura del Siglo de Oro español.

Aunque la dictadura sepultó las importantes aportaciones que Clara Campoamor consiguió en España, fue el propio paso del tiempo tras la muerte de Franco el que devolvió su figura al lugar que merecía en la historia y la política del país. Actualmente, su labor es ampliamente reconocida y es considerada una de las mujeres más influyentes de la historia moderna española.

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