Butch Cassidy y The Sundance Kid, dos hombres y un destino

Con carreras delictivas tanto conjuntas como por separado, Butch Cassidy y Sundance Kid fueron el terror de los bancos y trenes del Salvaje Oeste.

En 1969, George Roy Hill dirigió una película que estaba llamada a cambiar (o al menos cuestionarse) los cimientos de uno de los géneros que había hecho del cine de Hollywood el titán que era: el western. Butch Cassidy and The Sundance Kid (titulada Dos hombres y un destino en español) arrancaba como cualquier otra película de vaqueros y forajidos románticos que asaltan trenes y disparan su revólver a la primera pero que en el fondo no son mala gente. Sin embargo, a mitad de la trama, la cinta cambiaba su registro (recordemos la escena de la bici con Raindrops keep fallin' on my head de fondo) y ofrecía una historia de amistad, de compañerismo y de inadaptados que estaba más cerca de la parodia que de cualquier otro estilo.

Gran parte de la crítica la desdeñó por su particularidad pero al público le entusiasmó y se convirtió en película de culto, con uno de los finales más épicos y recordados de la historia del cine. Pero en este artículo no queremos hablar de los papeles de Paul Newman y Robert Redford, protagonistas de la película, sino de los auténticos forajidos Butch Cassidy y Sundance Kid.

 

Carreras por separado

Antes de hablar de Butch y Sundance Kid debemos introducir en esta historia a Robert Leroy Parker y Harry Longabaugh, sus verdaderos nombres.

Robert nació en Beaver, Utah, en 1866. Era el hijo mayor de una familia numerosa que profesaba la fe de la Iglesia de Cristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como mormones. La infancia de Robert fue tranquila y dedicada sobre todo a trabajar en el rancho de su familia, donde aprendió todo lo que necesitaba saber para ser un excelente jinete y vaquero. Siendo un adolescente, el destino quiso que su camino se cruzara con el del ladrón y forajido Mike Cassidy que probablemente estaría ocultándose de las autoridades por la zona. La conexión de Mike y Robert fue inmediata y el joven ranchero se sintió fascinado por la promesa de una vida de emociones y riquezas.

A los 18 años Robert atracó algunos locales de la zona (no se sabe si solo o con ayuda de Mike) y huyó de su casa. Para proteger el honor de su familia, se cambió el nombre a Butch Cassidy. El apellido era un homenaje a su mentor y el nombre, Butch, fue la ocurrencia de uno de sus socios criminales debido a que Robert solía trabajar como carnicero (‘butcher’ en inglés) cuando quería pasar desapercibido por una temporada.

Por su parte, Harry Longabaugh nació en Mont Clare, Pennsylvania, en 1867. Se sabe que se marchó hacia el oeste buscando nuevas oportunidades cuando tenía quince años pero las cosas resultaron ser más difíciles de lo que él esperaba. En 1887 fue arrestado en la ciudad de Sundance, Wyomyng, por haber robado un caballo. Este primer atraco conocido le valió un apodo para toda su vida (Sundance Kid) y una estancia de dos años en prisión. Al salir en 1889 intentó llevar una vida honrada como vaquero durante un tiempo pero parece que ese estilo de vida no le convenció y volvió a delinquir. Fue acusado de asaltar un tren en 1892.

Butch Cassidy y Sundance Kid
La banda de Butch Cassidy y Sundance Kid. Imagen: Encyclopedia Britannica.

 

Cuando Butch encontró a Sundance

Nos trasladamos ahora hasta el año 1896. Butch Cassidy se había hecho un nombre como forajido después de atracar el San Miguel Valley Bank de Telluride (1889) con sus secuaces Matt Warner y Tom McCarty, cabalgando hacia la puesta de sol con un botín de alrededor de 21 000 dólares. Ese golpe había elevado las miras de Cassidy, que descubrió que tenía un talento innato y una mente brillante para organizar, preparar y ejecutar grandes robos como aquel. Tras dieciocho meses en prisión, Cassidy se reunió con sus viejos asociados y con otros nuevos con los que pretendía formar una banda que le ayudara a retomar la vida de atracador por todo lo alto. Así, en 1896, nacía la banda de forajidos Wild Bunch formada por Robert Parker (Butch Cassidy), Harry Tracy (Elzy Lay), Ben Kilpatrick (Tall Texan), Harvey Logan (Kid Curry) y Harry Longabaugh (The Sundance Kid).

Juntos, la Wild Bunch protagonizó la racha de robos en bancos y asaltos a trenes más larga y exitosa de toda la historia de Estados Unidos. Cassidy era el cerebro de la banda, capaz de valorar todos los posibles riesgos y alternativas y de adelantarse a los muchos inconvenientes que podían surgir durante el atraco desde el momento del asalto hasta la ruta de huida y los lugares de reunión. Sundance Kid, por otro lado, era famoso por ser el pistolero más rápido de la banda, un hombre de acción en el que confiar cuando los planes se desmoronaban y las cosas se ponían feas. Se estima que el botín medio de cada uno de sus atracos era de más de 35 000 dólares.

Sin embargo, los golpes exitosos no parecían saciar las ansias de riqueza de la banda y la Wild Bunch empezó a ser un incordio para las compañías de ferrocarriles y los propietarios de los bancos que veían cómo sus cajas fuertes y vagones blindados eran vaciados sin compasión. La Agencia Pinkerton (detectives privados que protegían los cargamentos y perseguían a los forajidos) puso su mira sobre la Wild Bunch y les obligó a vivir huyendo durante meses. Pero el mayor error de todos lo cometieron los propios miembros de la banda: creyendo haber despistado a los Pinkerton, la Wild Bunch se hizo una fotografía en un estudio de Fort Worth. Alguien los reconoció y pronto todos los pueblos del oeste estuvieron cubiertos con carteles de 'Se busca' con sus caras.

 

Nos vamos p’al sur

El año 1900 dio la bienvenida al siglo XX e hizo reflexionar a Butch Cassidy, que empezaba a estar cansado de aquella vida de proscrito. La banda organizó un último golpe con el que poder retirarse y, en septiembre de 1900, robaron el First National Bank de Winnemucca, Nevada. Con el botín obtenido la banda se separó y Butch Cassidy y Sundance Kid decidieron marcharse a Argentina y comprar un rancho en Cholila donde empezar una nueva vida. Allí se les unió Etta Place, una misteriosa mujer que se cree que era la pareja sentimental de Sundance Kid.

No pasó mucho tiempo antes de que la pareja de forajidos y su socia femenina volvieran a las andadas y fueran acusados de robar bancos por las autoridades argentinas. En plena huida, Place decidió volver a Estados Unidos y Cassidy y Sundance pusieron tierra de por medio y escondieron su rastro en Bolivia, donde pasaron un tiempo desapercibidos. En noviembre de 1908, los forajidos fueron acusados de haber robado los pagos de una compañía minera en San Vicente y acabaron siendo atrapados por los soldados de la caballería boliviana. A pesar de que no tenían escapatoria y se encontraban en inferioridad numérica y de potencia de fuego, Butch Cassidy y Sundance Kid vendieron cara su vida y protagonizaron un último tiroteo contra los soldados. Aunque en la película de 1969 termina con los dos protagonistas corriendo hacia una muerte segura, parece que en realidad prefirieron morir a ser atrapados y se suicidaron con sus propias armas.

Siguiendo esta versión de la historia, la más probable, los cuerpos de Butch Cassidy y Sundance Kid fueron enterrados en un cementerio cercano. Sin embargo, es interesante saber que no son pocos los testimonios (de familiares, amigos, autoridades e historiadores) que defienden que ni Butch Cassidy ni Sundance Kid murieron en aquel remoto lugar de Bolivia sino que consiguieron escapar y aprovecharon el hecho de que todos los creían muertos para volver a Estados Unidos y vivir bajo nuevas identidades como buenas personas respetuosas con la ley.

Dos hombres y un destino
Escena final de 'Dos hombres y un destino'. Imagen: IMDB.

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