Auschwitz: el exterminio físico y de la memoria

La exposición itinerante ‘Auschwitz. No hace mucho, no muy lejos’ podrá visitarse en Madrid hasta el 7 de octubre de 2018.

 

Auschwitz fue un campo de trabajo y exterminio de personas habilitado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y que acabó con la vida de entre 2 y 4 millones de personas, en su mayoría, judíos.

Hoy, el objetivo de este campo del terror situado en Polonia es bien distinto: perservar la memoria de las víctimas en forma de museo; los testigos de una masacre sistematizada y planificada con una frialdad que da escalofríos. Una vez ellos mueran, será vital conservar los objetos, últimos narradores mudos de la tragedia.

‘Auschwitz. No hace mucho, no muy lejos’ es la exposición itinerante que viaja por Europa para dar a conocer algunos de estos objetos, además de mucha otra información histórica y de contexto político y social, que nos ayuda a aproximarnos a esta realidad, hoy inconcebible, para así evitar que tales crímenes vuelvan a repetirse.

 

La exposición itinerante ‘Auschwitz. No hace mucho, no muy lejos’ podrá visitarse en Madrid hasta el 7 de octubre de 2018.

 

En Muyhistoria.es hemos hablado con el director de Musealia y comisario de la exposición en Madrid, Luis Ferreiro.

En esta sección de la entrevista, Ferreiro hace referencia a un tipo de objetos muy sensible, aquellas piezas que pertenecieron a niños de muy corta edad. Se calcula que en el campo fueron asesinados unos 200.000 menores.

 

¿Por qué de la importancia de la memoria?

A medida que deje de ser posible escuchar a los testigos vivos, que irán muriendo con el paso de los años, los objetos mudos de la exposición será lo único que pueda relatar parte de la historia de sus dueños. Serán lo que quede de estas personas; muchas, desgraciadamente, permanecerán sin identificar. Un jersey infantil, un zapato rojo, unas gafas… Estos objetos son, literalmente, todo lo que queda de estas personas sobre la faz de la Tierra. El resto fue, lamentablemente, solo cenizas en el aire.

No obstante, la ardua labor de identificación de las víctimas a través de los objetos fue algo que el propio comisario de la exposición tilda de ‘iluso’.

 

Un paso más allá de la exterminación física

Como apunta Ferreiro, la diferencia de este exterminio con respecto a otros es que su objetivo no se trataba solamente de la eliminación física, que también, sino de eliminar cualquier rastro de que esa persona hubiera existido sobre la faz de la Tierra.

 

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