Antonio Moreno, el primer español que conquistó Hollywood

Este actor de origen español se convirtió en uno de los rostros más conocidos del cine mudo, especialmente por sus papeles de galán. Nos lo cuenta Mario Garcés.

Existen en el cine, igual que en cualquier otro medio narrativo, una serie de personajes definidos que suelen poder encontrarse en casi todas las historias. Estos no tiene  por qué ser estereotipos, sino modelos establecidos que comparten unas características y unas funciones dentro de las tramas. Uno de los más conocidos y que además perdura hasta la actualidad es el del galán, ese hombre extremadamente atractivo y encantador capaz de conquistar a cualquier mujer sobre la que pose su penetrante mirada. Antonio Moreno fue, en los años dorados de Hollywood, un pionero de este tipo de papeles y el primer español que conquistó la cuna del cine estadounidense.

Nacido en septiembre de 1887 en la ciudad de Madrid, Antonio Garrido Monteagudo Moreno perdió a su padre siendo un niño y se marchó con su madre a Andalucía, donde desempeñó toda clase de trabajos para poder mantenerse. A la temprana edad de 15 años, de común acuerdo con su madre, decidió marchar a Estados Unidos para probar suerte y llegó a la ciudad de Nueva York en 1902. Allí tuvo diversos trabajos como operario en compañías de telefonía y, aunque volvió a España, quedó prendado del sueño americano y del mundo de oportunidades que allí le esperaba. En el viaje de vuelta conoció a dos actrices de Broadway con las que entabló amistad y que le ofrecieron acompañarlas. Antonio Moreno firmó su primer contrato como actor nada más llegar a Nueva York por segunda vez con el prestigioso director D. W. Griffith con un sueldo de 40 dólares mensuales.

Más o menos en esa época también conoció a Daisy Canfield, magnate del petróleo con la que entabló una relación romántica y le abrió las puertas de la alta sociedad estadounidense y de los estudios de Hollywood. Su primer gran éxito fue La bailarina española (1923), protagonizada por Pola Neri y en 1926 participaría en Mare Nostrum, una película con guion del genial Vicente Blasco Ibáñez. Antonio Moreno se convirtió en uno de los rostros más conocidos del cine mudo en Hollywood y, junto a Rodolfo Valentino, en el gran galán de la época. En 1931 cruza la frontera de México y rueda la primera película sonora del país: Santa. En el 36 vuelve a España y rueda María de la O, pero el ambiente prebélico hace que prefiera regresar a Estados Unidos, país en el que permanecería hasta su muerte.

Antonio Moreno era un icono del cine mudo y, aunque tuvo sus papeles y apariciones en películas sonoras, la industria cinematográfica empezó a vivir grandes cambios y el conquistador español se fue viendo expulsado del mundillo y de delante de las cámaras. El 15 de febrero de 1967, con 79 años, sufrió un ictus cerebral y falleció en su mansión de Beverly  Hills. Sus restos descansan en un cementerio de Los Angeles.

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