Alexander Graham Bell, inventor y logopeda

Aunque sigue siendo considerado el inventor del teléfono, en 2002 se le retiró ese mérito y se reconoció la autoría de Antonio Meucci.

El escocés Alexander Graham (segundo nombre que no le fue añadido hasta la edad de 11 años) Bell fue uno de los grandes inventores del siglo XIX y, con el tiempo, una de sus figuras más controvertidas. El siglo de los inventos supuso inmensos avances para la raza humana, que no paraba de aplicar las nuevas tecnologías descubiertas a otros campos y veía cómo su sociedad entera se revolucionaba.

Graham Bell nació el 3 de marzo de 1847 en Edimburgo, en el seno de una familia acomodada y con una extensa trayectoria como intelectuales y estudiosos del sonido, la elocución y la pronunciación. El joven Alexander bebió de este mundillo desde muy temprana edad y desarrolló un profundo conocimiento de forma autodidacta (abandonó sus estudios en la Royal High School de Edimburgo). Tras mudarse a Londres y asistir a su padre en su trabajo, la muerte de sus dos hermanos por tuberculosis precipitó el traslado de la familia a Canadá.

En 1871 Alexander Graham Bell, que ya contaba con cierta fama por sus estudios sobre las cualidades del sonido y sus trabajos como inventor, marchó a Boston para dar a conocer un sistema de aprendizaje para sordomudos desarrollado por su padre y acabó como profesor en la Escuela para sordomudos de Boston, entre otras instituciones de prestigio. En Boston conoció a quien sería su futura esposa, Mabel Hubard, cuyo padre apoyaría los futuros proyectos. Entre los trabajos e inventos de esta época destaca su participación en el desarrollo del telégrafo armónico.

Sus estudios para convertir el sonido en impulsos eléctricos le llevaron a, en 1876, patentar el teléfono. Este sistema de comunicación a distancia partía de un invento anterior diseñado por Antonio Meucci en 1871. Los problemas económicos de Meucci impidieron que pagara los 250 dólares que costaba registrar la patente del ‘teletrófono’, por lo que solo pudo disponer de la demanda de patente durante unos años. Graham Bell patentó el teléfono después de que Meucci dejara de pagar la demanda de patente y apenas unas horas antes de que Elisha Gray intentara patentar un invento muy parecido.

Gray y Graham Bell pasaron años en los tribunales defendiendo que ambos eran los legítimos dueños de la patente del teléfono. Aun cuando la batalla legal fue ganada por Alexander Graham Bell, la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos anularía la patente por “fraude y falsedad” en 1887. En 2002, el Congreso de los Estados Unidos reconocería a Antonio Meucci como autor reconocido e inventor del teléfono.

Aunque, a su muerte, Alexander Graham Bell dejó 18 inventos patentados de forma individual y 12 en colaboración con otras personas, destacan su papel en la fundación de la National Geographic Society (1888) y por la invención del grafófono, uno de los primeros dispositivos de grabación de sonido previo al fonófrafo de Edison.

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