Historia y origen de la cuarentena

¿Cuál fue la primera cuarentena de la historia? ¿Por qué hace referencia al número 40?

La cuarentena puede definirse como el aislamiento y restricción de movilidad de los viajes de humanos u otros animales que pueden haber estado en contacto con una enfermedad infecciosa. Así, las personas permanecen en cuarentena hasta que se considere que están libres de la infección.

El concepto de cuarentena se lleva utilizando durante siglos, desde el momento en el que se reconoció que determinadas enfermedades podrían ser transmisibles de un individuo a otro. El miedo a la lepra provocó una amplia adopción de las medidas de control establecidas en Levítico 13 (Antiguo Testamento), en una de las primeras manifestaciones de algo parecido a una cuarentena; a saber, el aislamiento de los infectados y la limpieza o quema de sus prendas. En este caso, no serían 40 días, sino siete, que serían extensibles: "[…] el sacerdote aislará a la persona enferma durante siete días y al séptimo día la examinará de nuevo. Si juzga que la infección no ha seguido extendiéndose sobre la piel, aislará a esa persona otros siete días. Cumplidos los siete días, el sacerdote la examinará otra vez y, si el mal no se ha extendido sobre la piel, sino que ha disminuido, la declarará pura".

Siglos más tarde, ya entrada la Edad Media, las comunidades sanas hicieron intentos para evitar la entrada de bienes y personas de las comunidades infectadas, como medida contra las enfermedades fatales y de elevada propagación, como la peste bubónica

La primera cuarentena de la historia

La referencia más antigua del término ‘cuarentena’ como tal se remonta al siglo XIV, cuando el crecimiento del comercio marítimo, junto a la sospecha de que la peste se introdujo a través de los barcos que regresaron del este, impulsó el aislamiento de los barcos durante un período limitado para permitir la manifestación de la enfermedad y disipar la infección causada por personas y mercancías. Originalmente, este periodo fue de 30 días, la trentina; pero, posteriormente, se extendería durante 40 días, la cuarentena. La primera ciudad en aplicar un periodo de cuarentena (la trentina extendida diez días más) sería Venecia en 1423. La implementación de esta cuarentena, llamada el lazaretto, tuvo lugar en una isla cerca de la ciudad para evitar la propagación de la temida peste negra. El sistema veneciano se convirtió en un modelo para otros países europeos, y la cuarentena pasó a ser la base del control generalizado de las enfermedades infecciosas durante varios siglos.

La elección de este periodo de tiempo parece casual, pero podría haber estado influenciado por la importancia del número 40 para la religión cristiana. Según la Enciclopedia Británica, es muy posible que esté basado en el tiempo que Moisés y el pueblo hebreo pasaron aislados en el desierto (40 años). 

Barcos en una estación de cuarentena en Marsella, en 1884. /Getty

La práctica de la cuarentena se extendió en siglos posteriores a otras enfermedades además de la peste, como la fiebre amarilla, del que hubo algunos brotes con el crecimiento del comercio estadounidense; y el cólera, que se asoció particularmente con las peregrinaciones a La Meca.

Pero a mediados del siglo XIX, los periodos de cuarentena comenzaron a variar de un país a otro. Incluso algunos comenzaron a considerarlos una molestia, debido a los retrasos que ocasionaban en los viajeros; además, muchas personas se percataron del riesgo de hacer un uso fraudulento de la cuarentena, en la que el requisamiento de objetos personales, como cartas, podía ser una ventaja a la corrupción y el espionaje

La cuarentena, a debate 

A partir de la primera Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en París en 1851, tuvo lugar un intenso debate sobre los principios de aplicación de la cuarentena. Por un lado, los países con intereses económicos basados en el comercio marítimo se mostraban partidarios de su abolición; por otro, algunos científicos remarcaron la necesidad de la cuarentena dada la naturaleza contagiosa de las enfermedades infecciosas. 

Durante la segunda mitad del siglo XIX, en cambio, se alcanzaría una mejor comprensión de la epidemiología de las enfermedades infecciosas, con lo que se alcanzaron acuerdos sobre algunos principios generales de la aplicación de la cuarentena, flexibilizando, por otro lado, las molestas restricciones para los comerciantes marítimos.

A comienzos del siglo XX destaca un histórico acuerdo alcanzado por la 11ª edición de la Conferencia Sanitaria Internacional (París, 1903) en la que se propuso la creación de la Oficina Internacional de Higiene Pública, precursora de la actual Organización Mundial de la Salud (OMS), y que sería fundada poco después, en 1907. 

Fuentes:

 
Mateos Jiménez, Juan B. ‘Actas de las Conferencias Sanitarias Internacionales (1851-1938)’. Rev. Esp. Salud Publica vol.79 no.3 (Madrid, may./jun. 2005). 

Enciclopedia Británica 

Antiguo Testamento 

Laura Marcos

Laura Marcos

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