23F: cronología del intento de golpe de Estado

El 23 de febrero de 1981, el ex-teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados junto con otros guardias civiles.

El 23 de febrero de 1981, el ex-teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados junto con otros 288 guardias civiles. Desde la tribuna y pistola en mano, gritó el famoso “¡Quieto todo el mundo!”. Empezaba así un intento de golpe de Estado promovido por los sectores más extremistas de la derecha y el Ejército que pretendía poner fin al proyecto democrático que se había iniciado tras la muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975.

Adolfo Suárez, primer presidente de Gobierno elegido democráticamente tras la dictadura, permaneció en su escaño sin hacer caso a las órdenes de tirarse al suelo, y también el diputado del Partido Comunista Santiago Carrillo. Por su parte, Manuel Gutiérrez Mellado, que en aquel momento era el vicepresidente del Gobierno, se levantó de su escaño para ordenar a Tejero que le entregase su arma. Suárez había dimitido en enero y el 23F debía producirse la segunda votación para el cargo en el hemiciclo.

Policías militares, guardias civiles y policías nacionales rodearon el Congreso de los Diputados la madrugada del 24 de febrero de 1981, donde Antonio Tejero mantuvo secuestrados a los parlamentarios. Por toda España hubo movilizaciones en los cuarteles previendo un posible enfrentamiento entre facciones del Ejército que apoyaran o rechazaran el golpe y fueron pocos los medios de comunicación que pudieron informar libremente de lo que pasaba.

Aquella madrugada, además, el rey Juan Carlos I realizó una intervención televisiva en la que condenó el golpe de Estado y llamó al orden a las Fuerzas Armadas, desmarcándose de los golpistas y cumpliendo el compromiso que había asumido con la instauración definitiva de la democracia en el país.

Ante la falta de apoyos en las Fuerzas Armadas, la intervención del rey y el rechazo generalizado que provocó en la población española, el intento de golpe de Estado concluyó con la liberación de los diputados en la mañana del día 24 y el arresto de los cabecillas, que serían juzgados y condenados. El fracaso del golpe ya fue anticipado horas antes por Diario 16.

El 23F supuso un desafío para la democracia española y un momento de incertidumbre para toda la sociedad, que vio muy de cerca cómo los fantasmas del franquismo más duro resucitaban en una última rabieta que, tal vez, tuvo el efecto opuesto al deseado y afianzó los valores de la Constitución.

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