1968, Dani el Rojo y el Mayo francés

El estudiante franco-alemán Daniel Cohn-Bendit se convirtió en el rostro visible de Mayo del 68 y en una de las figuras más reconocidas de la izquierda europea.

 

La década de los 60 supuso, para las juventudes de todo el mundo, un despertar. Por un lado fue un despertar sexual que promovía el amor libre y el derecho a poder disfrutar de la sexualidad sin cadenas sociales ni medias vistas. Por otro, un despertar político y social que pretendía acabar con la tendencia conservadora que se había extendido en la generación de sus padres. Mayo del 68 fue uno de los acontecimientos que ejemplifican este fenómeno, un intento de revolución encabezado por estudiantes y jóvenes inconformistas. De entre todos ellos, Daniel Cohn-Bendit destacó como un líder incansable.

Hijo de judíos alemanes que habían huido a Francia durante el nazismo, fue la influencia de su hermano mayor lo que le hizo interesarse en las corrientes de izquierdas y comenzar a implicarse en la vida política. Era apodado ‘Dani el Rojo’ tanto por el color de su pelo como por el color de su ideología y resultó ser un quebradero de cabeza para la conservadora dirección de la universidad francesa de Nanterre. Desde mediados de 1967, Dani el Rojo movilizó a los estudiantes para protestar contra la oprimida libertad sexual de la universidad.

Esta agitación que había arrancado no hizo más que crecer y Cohn-Bendit estaba presente y delante de las cámaras en todo momento. No solo tenía autoridad entre los estudiantes, sino un carisma y una capacidad oratoria que le hacían destacar. La toma de la Sorbona y la construcción de barricadas en el Barrio Latino fueron, en gran parte, cosa suya y las fotografías de él sonriendo frente a los gendarmes de De Gaulle se han convertido en un símbolo de ese espíritu idealista que promovió el Mayo francés.

Pero la revolución terminó. Bajo los adoquines solo se encontró cemento y el gobierno francés expulsó a Cohn-Bendit del país aprovechando que no tenía la nacionalidad. De vuelta en Alemania, Dani el Rojo siguió activo en la política y pasó años unido a movimientos anarquistas y okupas en Frankfurt o Berlín. Con el paso de los años, y según cuenta él mismo explicó, acabaría por abandonar sus ideas anarquistas y se situaría en posturas mucho más moderadas. La izquierda europea, que le habían considerado un referente, renegó de él y ‘Dani el Rojo’ se convirtió en ‘Dani el Verde’ al pasar veinte años siendo eurodiputado por los ecologistas alemanes.

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