¿Quiénes eran los enemigos de Alemania para Hitler?

En su legislación estaba recogido que solo podría ser ciudadano aquel que fuera de ‘sangre alemana’.

Esvástica nazi

Nacido el 20 de abril de 1889, Adolf Hitler fue líder, ideólogo y miembro del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o NSDAP. El partido no fue creado por él, pero sí que desarrolló su ideología después de subir al poder en 1933.

Alemania sufría durante los años 20 una dura situación económica y política. La República de Weimar (1919-1933) por la que estaba gobernada resultaba incompetente en la resolución de problemas, que se agravaron con la caída de la bolsa de Wall Street, el crack de 1929, que afectó duramente al país, pues recibía ayudas económicas de EEUU.

El miedo al comunismo represor de Stalin en Rusia y la desconfianza hacia la democracia y el capitalismo de occidente llevaron al pueblo alemán a apoyar al nacionalsocialismo.

Cuando Hitler llegó al poder se autoproclamó führer, líder absoluto; ilegalizó el resto de partidos e impartió un gobierno totalitarista, el Tercer Reich. Poseía una excelente capacidad oratoria y gran carisma y vertió en los ciudadanos un discurso nacionalista, de gran sentimentalismo patriótico y de orgullo por la nación, que fue poco a poco calando en las personas.

Hablaba con seguridad de la ‘superioridad de la raza aria’. Decía que los alemanes eran la mejor raza posible, y que debían expandirse. Deseaba una Alemania fuerte, unida, expandida por el territorio europeo, pues no era suficiente el territorio alemán de que se disponía para el desarrollo de su pueblo; a esto le llamó el ‘espacio vital’ que supuestamente necesitaba Alemania en su expansión.

De ahí el inicio de las ocupaciones europeas (que se iniciaron en septiembre de 1939 invadiendo Polonia) y lo que fue en sí el inicio de la II Guerra Mundial.

Por otro lado, pretendía reconstruir el país entero, de arriba abajo, ‘limpiándolo’ de todo lo que no fuera sangre puramente alemana.

En su legislación estaba recogido que solo podría ser ciudadano alemán aquel que fuera de ‘sangre alemana’. Por tanto, todo judío quedaba excluido de derechos completamente. Para el führer, eran menos que humanos, y los denominaba ‘parásitos’ de la sociedad.

Además de los judíos, existía una discriminación de otros colectivos, como hemos visto anteriormente, que fueron llevados a los campos de concentración.

De 'sangre inferior'

El motivo de que homosexuales y discapacitados fuesen deportados era que constituían una amenaza para la expansión alemana. Al no poder aportar descendencia los unos o ser considerados una carga los otros, eran un obstáculo de la pretensión de lograr una Alemania ejemplar. Tanto judíos como gitanos y negros eran considerados de  sangre ‘inferior’. Por su parte, las personas de ideologías políticas o religiosas contrarias al Reich constituían una amenaza evidente.

Una vez contextualizado el panorama de la Alemania nazi, podemos comprender con mayor exactitud el porqué de la construcción de campos de concentración como Auschwitz. Inicialmente, el objetivo era alejarlos de los ciudadanos alemanes para que no entorpecieran el desarrollo de estos. Pero las pretensiones de Hitler iban mucho más allá hasta el punto de que quiso eliminarlos de la faz de la Tierra, como tratándose de una plaga o virus que solo su mente había creado.

Así se iniciaba el genocidio, probablemente, más importante de la historia de la humanidad, por su extrema crueldad, maquinación, una exhaustividad y rigurosidad en los cálculos que causa escalofríos y una alienación del personal de las SS (organización militar, política, policial, penitenciaria y de seguridad de la Alemania nazi) que ejecutaban ciegamente las órdenes de una persona, solamente por ser su superior militar.

Y nos separan tan solo poco más de setenta años de aquella tragedia.

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