¿Quién fue la primera mujer aviadora en cruzar el Atlántico?

Se llamaba Amelia Earhart y se embarcó en esa travesía en 1932. Ya había cruzado el océano en una primera ocasión con equipo, pero esta segunda vez realizó el vuelo transatlántico en solitario, y en un tiempo récord.

Amelia Earhart

Bastó con la vivencia de un vuelo turístico de 10 minutos para que la norteamericana Amelia Earhart (1897-1937) descubriese su destino y se embarcase en una acelerada carrera que la llevó a ser la primera mujer aviadora en cruzar el Atlántico, en hacerlo en solitario y en sobrevolar el Pacífico (de Honolulú a California). Un ídolo nacional había nacido, y era mujer.

En 1927 recibió una propuesta que cambiaría su vida, hecha por el capitán H.H. Railey: participar en un vuelo de Estados Unidos a Europa que la convertiría en la primera mujer en cruzar el Atlántico.

Tras batir varios récords de velocidad, Earhart decidió que era el momento de volver a repetir la travesía, pero esta vez sería un vuelo sola por el Atlántico, porque además otras mujeres estaban a punto de intentarlo y ella quería hacerlo antes. Hasta 1932 nadie había hecho un viaje en solitario y llegó a destino.

Lo consiguió, se dice que gracias a que Amelia se mantenía despierta oliendo sales (no tomaba ni café ni té). Para alimentarse solo llevaba un termo con sopa y una lata de zumo de tomate.

En esa travesía impuso más marcas: primera mujer en hacer un vuelo solitario en el Atlántico, primera persona en hacerlo dos veces, la distancia más larga volada por una mujer sin parar y récord por cruzarlo en el menor tiempo.

La última hazaña

Con una fama que luchaba por eclipsar la de Charles Lindbergh (el primer piloto en cruzar el océano Atlántico), Earhart se lanzó al golpe definitivo dando la vuelta al mundo.

En 1935 comenzó a preparar el gran viaje. Tenía 39 años y vivía un momento dorado. Escribía para los periódicos, daba conferencias e incluso diseñaba ropa. Su nombre era una marca consolidada, y ella, tímida y de sonrisa entera, una leyenda viva, valiente y rompedora. Sin embargo, su final se adelantó al fin del ambicioso viaje alrededor del mundo.

La última vez que se la vio con vida fue el 2 de julio de 1937. Ese día despegó del aeródromo de Lae, en Papúa (Nueva Guinea), para completar una etapa más de su circunvalación al globo. Su destino era la isla Howland, entre Australia y Hawái. Pero antes de alcanzarlo, su Lockheed Electra bimotor desapareció. Ni el cuerpo ni el aparato fueron jamás hallados.

Tras una titánica operación de búsqueda, el gobierno de Estados Unidos concluyó que se había estrellado en el Pacífico por un fallo mecánico o por falta de combustible.

Pero la versión oficial no apagó el misterio y, desde su desaparición, el final de Earhart ha fascinado a generaciones de mitómanos que han hecho que la pionera aviadora jamás haya tocado tierra.

Desde que despegó por última vez, el misterio se ha agigantado a medida que han fracasado las expediciones para hallar sus restos.

En 2018, un antropólogo de la Universidad de Tennessee repitió los análisis de medición ósea a unos restos hallados en una isla remota en el Pacífico Sur –hallados en 1940–. Habían sido ya estudiados y los resultados apuntaban a que correspondían a un hombre, por lo que no podían corresponder a la aviadora desaparecida. Hoy en día, el investigador defiende que fueron probablemente los de la legendaria piloto estadounidense Amelia Earhart. 

Gracias a novedosas técnicas para estimar el sexo, la ascendencia y la estatura a partir de mediciones esqueléticas puede afirmar que se trata de los restos de la famosa aviadora, y concluye que hasta que se presente alguna evidencia definitiva de que los restos no son los de Amelia Earhart, el argumento más convincente es que son de ella.

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