¿Quién fue Flora Sandes?

Fue la única mujer británica que sirvió oficialmente como soldado en la Primera Guerra Mundial.

¿Profesora? ¿Investigadora? ¿Artista? Ninguna de estas opciones tentó a una joven nacida en North Yorkshire en 1876. Era Flora Sandes. Su sueño desde muy pequeña era convertirse en soldado y cuando la Primera Guerra Mundial se intensificó, se convirtió en la única luchadora femenina situada en las primeras filas del combate.

 

Rompiendo estereotipos



Incluso en sus primeros años, no permitió que los estereotipos sociales le impidieran hacer las cosas que más le gustaban. Según su autobiografía
, disfrutaba ejercitándose con la esgrima y realizando prácticas de tiro y, una vez los coches inundaron las calles, compró un viejo coche de carreras francés y lo condujo por su vecindario.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914,
se ofreció como voluntaria para convertirse en enfermera, sin embargo, fue rechazada debido a la falta de experiencia. Esto, obviamente, no la detuvo y se unió a la Cruz Roja. En agosto de 1914 dejó Inglaterra para ir al campo de batalla serbio junto con otras 36 mujeres.

 

Su trabajo era ayudar en las crisis humanitarias, pero tras un año como enfermera, Flora dejó su puesto y se unió a los soldados en primera línea de fuego. Se convirtió en la única mujer en disparar contra soldados austrohúngaros y lanzar granadas de mano al territorio enemigo. Pronto se hizo un nombre entre las fuerzas armadas serbias.

Sandes ascendió rápidamente. De ser privada de acudir al conflicto al principio, fue ascendida hasta el rango de sargento mayor. Sus peleas demostraban estar en equilibrio con sus contrapartes masculinas. Las anécdotas cuentan cómo ganaba a sus compañeros varones en actividades como las carreras de coches fumar, beber y disparar.

Un año después de unirse a la batalla,
fue herida de gravedad tras ser alcanzada por una granada. Fue salvada por un teniente de su compañía, que la salvó arriesgando su propia vida. Por ello, le dieron la más alta condecoración de los militares serbios, la Orden de la Estrella de Karadjordje. En el mismo año, publicó su autobiografía, “Una sargento inglesa en el ejército serbio”.

 

Debido a la grave lesión que sufrió por el ataque, pasó el resto de la guerra dirigiendo a los soldados desde un hospital.

A los 51 años, se casó con Yuri Yudenitch, un ex soldado ruso. Vivieron en Francia por un tiempo, pero como Flora extrañaba demasiado Serbia, acabaron estableciéndose en Belgrado.

Ambos fueron llamados al servicio militar cuando los nazis lanzaron un ataque contra Yugoslavia en 1941, pero la invasión terminó antes de que les diera el tiempo a emprender una acción militar.

Fue encarcelada por la policía política alemana, la Gestapo e interrogada durante siete días antes de soltarla, pero aún así se le ordenó informar a la Gestapo una vez por semana.

 

Después de la muerte de su marido en 1941, debido a una insuficiencia cardíaca, Sandes regresó a Inglaterra. Pasó sus últimos años recorriendo Inglaterra, contando su historia de cómo se convirtió en la primera mujer inglesa en convertirse en soldado durante la IGM. Murió el 24 de noviembre de 1956 y sus restos fueron incinerados en Ipswich.

Sin duda,
Flora Sandes fue una persona notable y su historia fue y sigue siendo una inspiración para las mujeres en todas partes del planeta.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Ahora mismo soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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