¿Qué ocurrió realmente en la defensa del Álamo?

La defensa de este fuerte de San Antonio por parte de 180 colonos texanos se ha convertido en uno de los mitos más populares de Estados Unidos.

La caída del Álamo
Imagen: Wikimedia Commons.

Sea por la influencia del cine o por lo bien que se les da a los estadounidenses el tema del marketing, somos muchos los que hemos oído hablar de la defensa del Álamo. De hecho, es probable que nos suene más la hazaña de Davy Crockett y los suyos en aquel fuerte texano que otras situaciones parecidas como el asedio de Numancia (cuya leyenda le debemos en gran parte a Cervantes), el sitio de Cartagena de Indias o la lucha de los últimos de Filipinas. Pero, más allá de lo que Hollywood y John Wayne nos contaron, ¿qué sabemos del Álamo? ¿Por qué poco menos de 200 colonos estadounidenses se enfrentaron a un ejército de casi 6000 mexicanos?

 

De misión franciscana a fuerte fronterizo

El origen del Álamo se remonta a una misión de de San Francisco de Solano cerca de Río Grande en el año 1700. El padre Antonio de San Buenaventura y Olivares viajó a la región de Texas (por entonces parte del virreinato de Nueva España) en 1709 y convenció al Marqués de Valero de que debían establecer una nueva misión en el este para facilitar la llegada de nuevos asentamientos a la zona. En 1718 se crearía la Misión de San Antonio de Valero, que sería conocida como el Álamo debido a los árboles que crecían en la zona.

Para finales de siglo los franciscanos que habitaban en la misión la abandonaron y el edificio quedó en un estado parcialmente ruinoso. San Antonio era un punto estratégico de cierta importancia por lo que desde 1801 hubo guarniciones de soldados españoles alojados en el Álamo que lo convertirían en un puesto fronterizo.

El Álamo
Imagen: iStock Photo.

 

La colonización de Texas

Viajamos ahora hasta 1819, año en el que encontramos el primerísimo desencadenante de la guerra entre los colonos texanos y los mexicanos. Ese año, Moses Austin entró en contacto con el gobierno de España y negoció la cesión de territorios en aquella inmensa provincia prácticamente despoblada para crear asentamientos estadounidenses y reactivar así la economía de la unión, que estaba de capa caída desde hacía un tiempo. Los españoles aceptaron pero en esos años los mexicanos promovieron una lucha armada que acabaría con la creación de un estado propio. En 1821 moría Moses Austin y México conseguía su independencia.

El nuevo gobierno que se creó mostró su desconcierto y rechazo hacia el acuerdo al que habían llegado estadounidenses y españoles pero, sin querer romperlo, decidió implantar una serie de requisitos para los nuevos colonos. Entre otras cosas, a todos aquellos que se asentaran en Texas se les exigía convertirse al catolicismo y abandonar la esclavitud, práctica que estaba prohibida en el país. La cantidad de estadounidenses que llegaban a Texas creció año tras año pero estos, muchos de ellos esclavistas procedentes del sur de los Estados Unidos, se negaban a cumplir las normas impuestas por el gobierno mexicano. Mientras tanto, los Estados Unidos estaban cada vez más interesados porque Texas se incorporase como uno de sus estados e hizo varias ofertas de compra (e incluso intentó sobornar) al entonces presidente  Antonio López de Santa Anna.

Los colonos estadounidenses que llevaban allí poco más de una década se sentían con todo el derecho del mundo a reclamar esa tierra como suya y negar la autoridad del gobierno federal mexicano. La tensión fue aumentando y se llegó a la violencia en más de una ocasión. En un movimiento arriesgado, Santa Anna decidió fortalecer la centralización del estado a costa del sistema federal que hasta entonces había estado vigente. Los colonos de Texas decidieron que ese era el momento de rebelarse.

 

Guerra de Independencia texana y el asalto al Álamo

Las hostilidades comenzaron a finales de 1835 con una victoria para los texanos, que aunque eran minoría estaban bien armados y recibían apoyo, suministros y refuerzos del gobierno estadounidense. El cuerpo de voluntarios texanos estaban al mando de Samuel Houston, un hombre con experiencia militar y política, y los mexicanos a las órdenes del general Martín Perfecto de Cos y del propio Santa Anna. Las batallas se sucedieron y en casi todas ellas se impusieron los texanos, obligando al ejército mexicano a replegarse y organizar una ofensiva a gran escala.

Los colonos rebeldes se habían hecho fuertes en la región de Béjar, donde se encontraba San Antonio, y un grupo de alrededor de 180 combatientes se atrincheraron en el puesto del Álamo para cerrar un posible avance del enemigo. A finales de febrero William Barret Travis y Jim Bowie, los dos oficiales al mando, reclamaron refuerzos y avisaron al resto de texanos de que los mexicanos se acercaban con Santa Anna a la cabeza y dispuestos a reclamar aquel puesto fronterizo. Los primeros disparos se produjeron el día 24 y desde entonces se vivió un duro asedio que se prolongó durante 13 días. En la madrugada del 6 de marzo, los mexicanos lanzaron un ataque con todo lo que tenían, consiguieron romper las defensas del lugar y acabaron con los colonos (entre ellos Barret o el famoso Davy Crockett) esa misma noche.

¿Fue realmente importante la lucha del Álamo? Estratégicamente, no tanto, pero sí que tuvo sus repercusiones inmediatas. El tiempo que los colonos del Álamo mantuvieron ocupados a los mexicanos permitió a Samuel Houston reunir suficientes hombres (más de 800) con los que avanzar y enfrentarse a los ejércitos de Santa Anna en la batalla de San Jacinto. Se dice que los colonos gritaban “¡Recordad el Álamo!” mientras cargaban contra los mexicanos. El sacrificio de los rebeldes se convirtió rápidamente en un símbolo para la causa texana logrando que aumentasen los reclutamientos e inspirando un sentimiento de orgullo y lucha que perdura en la Texas actual.

El Álamo 1960
Cartel de la película 'El Álamo' (1960), protagonizada por John Wayne. Imagen: Wikimedia Commons.

 

La cosa no acabó ahí

Santa Anna fue hecho prisionero en la batalla de San Jacinto, llevado a Washington y obligado a firmar la independencia de Texas en 1836. Y el problema podría haber llegado hasta ahí, con Texas por su cuenta y México y los Estados Unidos metiéndose en sus cosas, pero no fue así. En 1845 el Congreso de los Estados Unidos votó a favor de anexionar Texas como un nuevo estado de la Unión, lo que no hizo ni pizca de gracia en México. Los estadounidenses mandaron tropas a la zona para asegurar el proceso y la situación desembocó en enfrentamientos y en la Guerra Mexicano-Estadounidense.

El conflicto acabó en1848 con la derrota mexicana y la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo por el que, entre otras cosas, el país centroamericano perdía lo que actualmente corresponde a los estados de Arizona, California, Nevada, Utah y Nuevo México y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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