¿Qué es el entierro de la sardina?

Esta fiesta se popularizó en el siglo XVIII y sirve para dejar atrás el carnaval y dar paso a la Cuaresma.

Carnaval es fiesta, descontrol, libertad, picaresca… Carnaval es esa semana del año en la que las leyes y normas sociales  se relajan y nuestro mundo se convierte en una versión alternativa, bizarra, de él mismo. El carnaval es una de las pocas tradiciones que, salvando las distancias, conserva el carácter canalla y alocado que poseía la fiesta pagana de la que deriva. Sin embargo, el paso del tiempo lo ha ligado irremediablemente a la Cuaresma cristiana y a su tono solemne y sereno. Precisamente para servir de transición entre un extremo y el otro es por lo que existe el entierro de la sardina.

Originaria de España pero muy extendida en los países latinoamericanos hispanohablantes, este curioso fin de fiestas actúa como vínculo entre la locura carnavalesca y la seriedad de la Cuaresma. Se celebra el mismo Miércoles de ceniza, comienzo oficial de la Cuaresma para los católicos, y consiste en un falso cortejo fúnebre que parodia el entierro de una figura con forma de sardina que pasean por las calles de la ciudad antes de quemarla. Su origen sigue siendo relativo debido a las numerosas versiones existentes.

El carnaval fue aceptado por la Iglesia católica e incluido en su calendario en el año 590 d.C., por lo que es probable que el entierro de la sardina o una versión similar se practicaran desde fechas próximas pero su popularización no llegaría hasta el siglo XVIII. Distintas teorías apuntan a que fue en el Madrid de Carlos III cuando la fiesta de verdad tomó relevancia y se convirtió en una tradición para el pueblo llano. Mientras que unas versiones apuntan a un cargamento de sardinas en mal estado que el monarca ordenó enterrar para solucionar el problema del olor, otras relacionan la fiesta con Jerónimo Grimaldi, uno de los últimos ministros de Carlos III y que era apodado ‘la sardina’ por su delgadez. Cuando Grimaldi abandonó Madrid, lo hizo en las fechas próximas al comienzo de Cuaresma y la ciudad le despidió con una mascarada.

Si bien el origen de la fiesta parece difícil de discernir, el significado de esta resulta bastante más claro. El entierro de la sardina pretende parodiar y llevar hasta el absurdo un acto como el de un entierro y un cortejo fúnebre. Así, se despiden los carnavales con una última broma hacia la religión y la muerte. Al mismo tiempo, la sardina es considerada un símbolo de lo pasado y el hecho de quemarla o enterrarla pretende dejar atrás los “malos comportamientos” y vicios que se han tenido durante el carnaval para dejar que resurja algo nuevo y bueno. Un gesto apropiado teniendo en cuenta que al final de la Cuaresma se festeja la muerte y resurrección de Jesucristo.

Por extraña que pueda parecer desde fuera, el entierro de la sardina es una de las fiestas que más arraigo tiene en España y consigue, con su concepción cuasi-surrealista,  reunir en un mismo evento la libertad y los placeres del carnaval con la esperanza de algo nuevo de la Cuaresma y la Semana Santa.

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