Mao Zedong

Mao Zedong, el Gran Timonel de la China comunista

Por su papel protagonista en el devenir de su país, el poder que ostentó y la relevancia de esta peculiar pieza en el tablero de ajedrez que es el mundo, Mao Zedong ha pasado a la historia como uno de los personajes más importantes del siglo XX. Quien estuviera a la cabeza de la China comunista demostró ser un personaje complejo que se dio a conocer a la sociedad china como profesor y defensor (al menos en sus años de juventud) de la educación entre la población rural, pensador socialista, guerrillero y líder político. Las casi tres décadas durante las que gobernó estuvieron plagadas de luces y sombras que aún perduran hoy en día.

Mao Zedong nació en 1893 en una sencilla aldea de la provincia de Hunan. Su padre era un campesino propietario de tierras y contaba con las suficientes riquezas como para asegurar una buena educación a su hijo. Graduado en Magisterio en 1918, ejerció como profesor en zonas rurales y demostró su preocupación por las escasas posibilidades de escolarización que los niños de las zonas pobres del interior de China tenían. Sus inquietudes políticas habían despertado a principios del siglo XX pero terminaron de florecer y virar hacia el socialismo cuando conoció la Revolución Rusa de 1917.

Una vez dentro del Partido Comunista Chino (PCCh), la actividad política y militar de Mao fue casi continua. Empleando técnicas propias de la guerra de guerrillas o luchando en campo abierto en una guerra de filas, Mao se enfrentó a los invasores japoneses y a los nacionalistas del Kuomintang. Fue precisamente durante la etapa previa a la Segunda Guerra Mundial y hasta el final de la guerra civil (1948) cuando Mao ganó popularidad al centrar gran parte de sus esfuerzos en ganar el apoyo de la población rural. Cuando la República Popular China fue proclamada el 1 de octubre de 1948, la posición como líder de Mao era indiscutible.

Sus años de gobierno fueron convulsos y aunque se consiguió mejorar la productividad agrícola, se promovió una potente reforma agraria y tanto el nivel de vida como el nivel económico mejoraron, estos quedarían marcados para siempre por las dos grandes medidas de Mao Zedong: el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. El primero fue un fracasado intento de crear una industria en el país que fuese capaz de igualar e incluso competir con la existente en la Unión Soviética (potencia con la que China había sufrido un drástico deterioro en sus relaciones). Por su parte, la Revolución Cultural fue una purga masiva en la que un desgastado Mao quiso recuperar el poder de antaño al promover una “segunda revolución comunista” con la que asentar su régimen y acabar con cualquier foco opositor.

Se estima que Mao y sus políticas fueron, de forma más o menos directa, responsables de la muerte de 70 millones de personas (otras estimaciones hablan de entre 40 y 50 millones) en tiempos de paz. Moriría el 9 de septiembre de 1976 y la brutalidad de sus últimos años provocarían una reacción en la cúpula del PCCh y China comenzaría a acercarse a posturas capitalistas aunque sin renunciar a su calificativo de país comunista ni al modelo dictatorial de partido único. La figura de Mao, que encabezó un régimen personalista absoluto, sigue siendo venerada y recordada por muchos sectores de la población.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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