Monstruos

Criaturas de la noche: los monstruos que poblaron la historia

Hay que mirar debajo de la cama por las noches. Y tras las puertas de los armarios y al otro lado de las ventanas. No importa en qué parte del mundo estemos ni en qué momento del pasado o del futuro, los monstruos son criaturas universales que han acompañado (y aterrorizado) a la humanidad desde sus orígenes. Es cierto que serán distintos en cada lugar, adaptándose a las costumbres, creencias y elementos estéticos de cada cultura, pero siempre estarán ahí, aunque solo sea en los recuerdos de nuestra infancia y en el fondo de nuestros armarios.

La función social de estas criaturas (generalmente) malvadas y asociadas con la oscuridad resulta bastante curiosa. Sigue el mismo principio que los mitos y las leyendas, todas esas grandes hazañas de héroes y dioses que inspiraron a la humanidad y la educaron según unos valores y principios morales. La diferencia está en que los monstruos no nos hablan de las virtudes, sino de los peligros. Los monstruos son la encarnación de todo lo malo que puede pasar en el mundo y todo lo malo que una persona puede hacer, son como ese retrato en el que Dorian Gray veía su verdadera naturaleza mientras él aparentaba ser un hombre noble y perfecto. Contando sus historias y visualizándolos como una amenaza real de nuestro mundo, nos recordamos a nosotros mismos todas las cosas malas que pueden llegar a pasar si nos dejamos llevar por nuestros instintos más básicos, la codicia o la violencia.

Este tipo de criaturas fantásticas también servía para explicar todo aquello que la humanidad no lograba comprender. Cuando pasaba algo bueno, era una bendición o un regalo de los dioses que los recompensaban por su devoción. Si pasaba algo malo, o bien era un castigo divino por alguna afrenta o bien aparecía un chivo expiatorio con forma de criatura maligna que perjudicaba a las buenas gentes y conseguía que estas reafirmaran su fe y su compromiso con el bien. Desde hace siglos situaciones como guerras, enfermedades, catástrofes naturales, malas cosechas, desapariciones e incluso la llegada de un invierno especialmente frío eran tratadas como consecuencias de la presencia de alguna criatura maligna que quería destruirlos. Si bien es cierto que muchas de estas situaciones acababan con el problema desapareciendo igual que vino, no han sido pocos los inocentes a lo largo de la historia que han terminado apaleados, rechazados, asesinados o quemados vivos bajo acusaciones de ser monstruos con aspecto humano.

Fantasmas, vampiros, hombres lobo, brujas, zombis y tantos otros nos enseñaron a ser cautos, a respetar a los muertos, a evitar la oscuridad y a mantenernos en el buen camino. Nos hicieron temblar de terror y, así, consiguieron que creciéramos y mejoráramos como individuos y como sociedad. Asumieron el papel de malos de película por nosotros, y por eso les rendimos homenaje.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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