Von Braun, el genio que trabajó para Hitler y la NASA

El ingeniero mecánico y aeroespacial alemán que creó el temible cohete V2 para los nazis fue captado por EE UU tras la guerra y dirigió su carrera espacial.

Wernher von Braun

Wernher Magnus Maximilian Freiherr von Braun (23 de marzo de 1912-16 de junio de 1977) es un personaje muy controvertido: dedicó su vida al desarrollo de cohetes para la conquista del espacio, pero en el proceso creó armas mortíferas y contribuyó al rearme del nazismo. Su padre fue el barón Magnus Maximilian von Braun, un noble alemán, y su madre, la baronesa Emmy von Quirstorp. De pequeño, Von Braun se enamoró de las posibilidades de la exploración espacial a través de las novelas de Julio Verne y H.G. Wells, y poco después conoció los trabajos científicos de Hermann Oberth. La obra de este Al espacio en cohete despertó en el joven Wernher el anhelo de aprender la física de la cohetería. Su madre, aficionada a la astronomía, le regaló un telescopio, que enseguida se le quedó pequeño; con unos compañeros de colegio, construyó un observatorio astronómico con piezas de un coche viejo. Fue el modesto inicio de su carrera aeroespacial. En 1929, Von Braun se unió a la sociedad de cohetes alemana Verein für Raumschiffahrt (VfR); tres años más tarde, se graduó en ingeniería mecánica, y en 1934 obtuvo su Doctorado en Física por la Universidad de Berlín. 

En su afán por desarrollar grandes cohetes, se enroló en el ejército alemán y fue posteriormente adscrito a las SS. Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el Alto Mando le encargó el diseño de un cohete cargado de explosivos para atacar territorio enemigo. El equipo de ingenieros de Von Braun, que trabajaba en un laboratorio secreto en Peenemünde, en la costa báltica, diseñó con gran éxito los modelos A3 y A4; Hitler, entusiasmado con el segundo, ordenó su producción masiva con el nombre de Vergeltungswaffe 2 (Arma de Represalia número 2). Conocido como V2, este misil balístico sembró el pánico sobre Londres y en general en suelo inglés. Para la producción de estas armas, Von Braun empleó mano de obra esclava procedente de los campos de concentración nazis; muchos de estos obreros murieron en el proceso. La ventaja principal de los V2 era que impactaban sin dar señales de alarma –al volar a velocidad supersónica, alcanzaban su objetivo antes de que se oyera el ruido de su aproximación–, por lo que no había un mecanismo de defensa efectivo.

A principios de 1945, la derrota de Alemania se fue haciendo evidente y Von Braun empezó a planificar su futuro: contactó con los aliados y preparó su rendición ante las fuerzas estadounidenses, que desarrollaron la Operación Paperclip para captar a científicos alemanes y ponerlos al servicio de EE UU. Von Braun se entregó junto a otros 500 miembros de su equipo. Una vez en Estados Unidos, fueron instados a cooperar a cambio de quedar eximidos de culpa por su pasado nazi, incluidas las muertes ocasionadas por los V2. Así, desde 1950 e instalado en Fort Bliss (Texas), Von Braun desarrolló misiles balísticos y luego los cohetes Redstone usados por la NASA para los primeros lanzamientos del Programa Mercury. En 1960, su centro para el desarrollo de cohetes fue transferido del ejército a la NASA y allí se le encomendó la construcción de los cohetes Saturno: el Saturno V fue el que en 1969 llevó al hombre a la Luna. Esta hazaña acalló definitivamente las voces que aún atacaban a Von Braun por su vinculación con Hitler.

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