Un millón de bacalaos: la leyenda sobre la resistencia de Bilbao al asedio carlista

Un error en un pedido permitió subsistir a toda una ciudad y hacer rico a un humilde comerciante.

 

Simón Gurtubay Zubero nació el 14 de mayo de 1800 en Igorre, a unos 25 kilómetros al sureste de Bilbao. Hijo de labradores, apenas sabía leer ni escribir, sin embargo, en poco más de una década pasó de ser zapatero a un empresario de éxito. La historia sobre cómo logró este enorme salto económico y social en su vida forma parte de una leyenda muy extendida entre los vizcaínos.

Entre letras y números

El escalado de la familia Gurtubay es innegable. En cuatro generaciones pasaron de trabajar en el campo a la más alta nobleza de España. La bisnieta de Simón, María del Rosario Silva y Gurtubay, se casó con el decimoséptimo duque de Alba. Otro asunto es el recorrido hasta esta ostentosa posición.

Se cuenta que Gurtubay hizo un pedido a sus proveedores de bacalao procedente de Noruega, Escocia e Islandia. Simón envió un telegrama para avisar que quería:

“100 o 120 bacaladas”.

Los que recibieron el pedido interpretaron mal el mensaje y confundieron la letra “o” por un cero. Así que Simón recibió 1 000 120 bacaladas. Lo que a todas luces podía haber significado la ruina más absoluta para un pequeño comerciante, acabó siendo el negocio que hizo rico a Gurtubay. Poco después los carlistas asediaron Bilbao. Cuando los recursos escasearon y los vecinos se quedaron sin nada más para comer, había un hombre al que le sobraba. Bacalaos para todos, oiga. Así fue como Gurtubay se hizo rico a partir de un error.

Una leyenda sabrosa

Sin embargo, la historia de Simón no es más que una leyenda. De hecho, cuenta con varias versiones y, por supuesto, no hay ningún documento que apoye este suceso inverosímil. Y son varios los motivos que hacen de esta historia un bonito cuento inventado. Es tan llamativa que da hasta cierta rabia pensar que no ocurrió de verdad. Pero, oye, hay que saber disfrutar a partes iguales la ficción y la no siempre superior realidad.

En el siglo XIX, Bilbao ofrecía oportunidades a los más avispados. Se trataba de una ciudad moderna, pero como toda ciudad, necesita un mito fundacional. Y, como todo mito, responde al interés de dar explicación a uno o varios aspectos destacados de la ciudad. En este caso, se ha utilizado esta historia para justificar la preeminencia del bacalao en la cocina vasca, para vender el sueño capitalista y todo ello en el contexto de una conmovedora y heroica resistencia a un asedio.

La leyenda de Simón Gurtubay y el millón de bacalaos pretende ser el origen de recetas como el bacalao a la vizcaína, al pil-pil y otras formas de cocinar el producto. Puesto que durante el asedio solo comían bacalao, la imaginación culinaria echaría a volar para innovar y crear nuevos sabores a partir de un mismo alimento consumido día tras días. La realidad es que el bacalao destaca en Bilbao porque era el gran puerto de entrada a España de este producto. Esta peculiaridad bilbaína ya era tal antes de la llegada de los carlistas. No hizo falta un asedio a la ciudad para que se inventara el bacalao a la vizcaína, ya existía antes.

¿Cuánto pescado eres capaz de comer?

Por otro lado, la historia cuenta con varias lagunas. Aunque la historia no se concrete en ninguna fecha puesto que no hay documento que permita datarla, sí sabemos cuándo se dieron los dos asedios que sufrió Bilbao por parte de los carlistas. El primero transcurrió desde el 10 de junio al 1 de julio de 1835. Y el segundo desde el 23 de octubre al 25 de diciembre de 1836. Ninguno de los dos duró lo suficiente como para matar de hambre a la población y que su supervivencia dependiera de un enorme exceso de bacalao.

Y todavía más obvio: un millón de bacalaos suponen 3 000 toneladas de pescado. Ningún cargamento de este calado podría pasar desapercibido en los registros mercantiles del siglo XIX. Es difícil pensar que un proveedor entregase tal cantidad (en caso de tenerla disponible) sin recibir previamente un pago al que Gurtubay no podría haber hecho frente. Si aún nos ponemos más minuciosos, ¿dónde almacenaría todo ese pescado un pequeño comerciante en una ciudad asediada? Además, según el censo del año 1860, Bilbao tenía casi 18 000 habitantes. Correspondería 55 bacalaos por persona. Si tomamos como referencia el segundo asedio, más largo, que duró 33 días, a cada bilbaíno censado le correspondería comerse un bacalao y medio al día. Por las dimensiones de este pescado, una cosa era pasar hambre y otra salir más gordos de un asedio.

Simón Gurtubay se enriqueció y pudo formar parte de proyectos como el ferrocarril y la fundación del Banco de Bilbao entre otras iniciativas empresariales. Su ascenso social y económico fue real y quizás pudo contar con un golpe de suerte, pero desde luego no de la magnitud que narra la leyenda.

Referencias:

Bitacoras. 2011. El hombre que hizo famoso el bacalao en Bilbao. abc.es.

Vega Pérez, A. 2021. La falsa leyenda del origen del bacalao en Bilbao asociada a los Gurtubay. elcorreo.com.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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