Tudela, gran victoria francesa en la Guerra de Independencia

Esta batalla se libró en los alrededores de dicha ciudad navarra el 23 de noviembre de 1808 y allanó el camino de las tropas napoleónicas hacia Madrid.

No es de las más famosas de la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), pero la Batalla de Tudela fue estratégicamente muy importante. El enfrentamiento bélico entre españoles y franceses se disputó en las inmediaciones de la ciudad navarra de Tudela el 23 de noviembre de 1808 y el resultado del combate fue la completa victoria del ejército napoleónico, al mando del mariscal Lannes, sobre las tropas españolas, comandadas por el general Castaños. Cerca de 33.000 soldados y milicianos españoles intentaron cercar a los 30.000 de Lannes, pero fueron derrotados. Las bajas se calculan en torno a los 4.000 muertos y 3.000 prisioneros en las fuerzas de la Independencia, mientras que por parte francesa no llegaron a 600 entre muertos y heridos. No en vano es esta una de las batallas grabadas en el Arco de Triunfo de París por orden de Napoleón Bonaparte.

Tras el levantamiento contra la ocupación gala del 2 de mayo de ese año y la subsiguiente revuelta en toda España, Napoleón sufrió su primera y humillante derrota en tierra en  Bailén el 19 de julio. El contraataque iniciado en septiembre y culminado en noviembre iba a suponer todo un desquite para el corso. Así, tras la toma de Bilbao, el emperador se personó en Bayona el 2 de noviembre para dirigir desde el terreno las operaciones de su ejército. Finalmente, atacaría directamente la Península al mando de la Grande Armée, un contingente de 250.000 hombres con el que acabaría entrando en Madrid. Pero antes de eso, durante su avance por Burgos, ordenó el 18 de noviembre al mariscal Jean Lannes que llegara hasta Tudela para detener a las tropas de Castaños, que se interponían en sus objetivos militares. Y Lannes, después de tomar rápidamente Lodosa y Calahorra, se plantó allí, como se ha dicho, el día 23.

Los españoles llegaron antes, cruzando el puente sobre el Ebro, pero cometieron muchos errores en la distribución de las tropas y la vigilancia, lo que sería astutamente aprovechado por el mariscal napoleónico. Este, despreciando al contingente que se encontraba en Tarazona, se lanzó directamente contra la línea del frente entre Tudela y Cascante, al ver que era la más desguarnecida. Así, las primeras decisiones de Lannes se centraron en tres objetivos: atacar parcialmente el flanco derecho español (Tudela), reconocer en profundidad el flanco central (montes de la orilla del río Queiles hasta Urzante), para lo cual dejó en reserva a las divisiones Morlot y Granjean, y lanzar al grueso de su caballería contra Cascante, para evitar que el general Manuel Lapeña alcanzase Tudela y dar tiempo de este modo a que llegara la división Lagrange en su ayuda. El éxito de su estrategia, como se dijo, fue rotundo. Y, a consecuencia de la victoria en la Batalla de Tudela, la vía a la Grande Armée quedó expedita y este ejército de curtidos veteranos arrolló a su paso hasta Madrid tanto a la resistencia española como a los británicos desembarcados en la Península bajo el mando del general John Moore.

Nacho Otero

Nacho Otero

Soy escritor desde siempre, y redactor y corrector en Muy Historia y otras publicaciones de G+J desde hace casi treinta años. Puedes contactar conmigo a través del correo iotero@zinetmedia.es

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