Tropas aliadas desembarcan en Omaha Beach: misión cumplida

Con la ayuda de los equipos de explosivos y las fuerzas aéreas, el camino hacia la victoria quedó despejado.

Omaha Beach

Una tras otra, en Omaha Beach desembarcaban tropas aliadas. Y al final ocurrió: a las 13:00 se abrió un camino hacia el interior. Las tropas de ingeniería habían conseguido hacer volar los bloques de cemento. Habían rellenado las trincheras antitanque y habían puesto alfombras metálicas para que los vehículos pudieran transitar. Las posiciones alemanas más próximas, que defendían el hueco, habían sido neutralizadas bien por el fuego de los destructores, bien por los soldados que habían pasado detrás de las líneas enemigas.

Esa vía, que los americanos llamaron E-1, estuvo lista a primeras horas de la tarde, aunque la subida por la colina distaba de ser sencilla. La artillería alemana situada más hacia el interior apuntaba hacia los únicos caminos que salían de la playa y, en el cruce de Saint-Laurent, los alemanes conservaban su posición.

Los aliados habían abierto una ruta que salía de la playa, pero los vehículos se encontraban metidos en un atasco igual que el de Utah. Tuvieron que esperar hasta las 17:00 para contar con otra carretera, la de Vierville-sur-Mer, que les permitiese avanzar. Mientras tanto, las lanchas de desembarco que llegaban seguían soportando bombardeos.

Los hombres de los equipos de explosivos trabajaban sin parar para eliminar obstáculos. Tenían que abrir todos los caminos posibles hacia la playa, ya que el éxito dependía de que, en los días posteriores, pudieran pasar nuevos soldados, vehículos, suministros y refuerzos.

Esto lo sabían los aliados, pero también los francotiradores alemanes, que tenían a los miembros de estos equipos en el punto de mira. Las balas sonaban al impactar en el metal y los soldados no podían hacer nada para defenderse. Se agachaban, colocaban la carga y corrían hasta el siguiente obstáculo con la esperanza de que el francotirador no disparase hacia allí. A pesar de ello, consiguieron abrir suficientes huecos como para que al anochecer hubiera trece amplios caminos a la playa.

Vía libre hacia la victoria final

Aunque, poco a poco, las posiciones de los alemanes eran tomadas o destruidas –ahora los buques podían navegar mucho más cerca de la costa y disparar con precisión–, estos no se habían visto obligados aún a retirarse. Incluso, valiéndose de un complejo sistema de pasadizos y trincheras, habían recuperado algunos puntos. La lucha, no obstante, había cambiado de signo. La Fuerza Aérea había cortado las rutas alemanas de suministro, por lo que el enemigo combatía sólo con la munición que le quedaba, que empezaba a escasear.

Al anochecer, el Alto Mando desembarcó en la playa. La señal era clara: la presencia de tantos militares de alta graduación en Omaha significaba que la batalla estaba ganada. El responsable de la operación sobre Omaha, el general Gerow, llegó sobre las 21:00, cuando las tiendas para los mandos ya estaban levantadas al norte del pueblo de Saint-Laurent, en la carretera de la costa.

Más información sobre el tema en el artículo El desembarco, que aparece en el MUY HISTORIA, colección II Guerra Mundial dedicado a El Día D. La mayor invasión de todos los tiempos.

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