¿Tienen derechos de autor las banderas? El caso de la enseña aborigen de Australia

En el mes de enero de 2022 el gobierno de Australia compró los derechos de la bandera aborigen por 12,6 millones de euros a su diseñador, el artista Harold Thomas. La compra llega en un momento en el que la reivindicación de los derechos de los aborígenes ha cobrado especial importancia en el país oceánico, pero, ¿hasta qué punto los países tienen los derechos de autor de sus banderas?

El rectángulo que forma la bandera aborigen está dividido en dos campos de forma horizontal: el superior en negro que representa a los aborígenes y el inferior en rojo que significaría la tierra ocre utilizada en los rituales de este pueblo o la propia sangre aborigen. En medio de estos dos cuerpos horizontales, aparece un círculo que representaría el sol, según afirmó su creador.

Durante sus primeras dos décadas de vida, el uso de la enseña se limitó a reivindicaciones de miembros de la comunidad aborigen, hasta que en los años noventa comenzó a ganar fuerza política y se hizo hueco en algunas instituciones y actos oficiales. En los Juegos Olímpicos del año 2000 celebrados en Sídney, el Comité Organizador del evento aceptó la presencia de la enseña aborigen en los lugares oficiales a pesar de no tratarse del emblema oficial de uno de los participantes. Desde entonces, la bandera se extendió en las fachadas de varias ciudades australianas.

No obstante, esta enseña, de apenas medio siglo de existencia, contaba con derechos de autor. En el año 1997 su diseñador consiguió el reconocimiento de la propiedad intelectual de su obra. Otras dos personas se atribuían la propiedad de los derechos de autor, pero la justicia acabó dando la razón a Thomas, y este otorgó los derechos únicamente a la empresa ‘Carroll & Richardson - Flagworld’.

La enorme expansión de la obra durante los últimos años la han convertido en un símbolo ampliamente utilizado en la patria de los canguros, y el autor otorgó varias licencias para que la bandera pudiera ser representada en artículos de consumo como prendas de ropa.

Paralelamente, se levantaban voces en el mundo de la política por “liberalizar” el uso de la enseña aborigen. Hasta que en enero de 2022, y tras tres años de negociaciones, el Gobierno de Australia compró sus derechos 20 millones de dólares australianos, algo más de 12 millones y medio de euros. “Todos los australianos ahora pueden poner la bandera aborigen en prendas como camisetas y camisetas deportivas, puede pintarse en campos deportivos, incluirse en sitios web, pinturas y otras obras de arte, usarse digitalmente y en cualquier otro medio sin tener que pedir permiso o pagar una tarifa”, señaló el gobierno.

Mientras que Thomas se mostraba orgulloso por el acuerdo: "En el futuro la bandera permanecerá no como un símbolo de lucha sino como un símbolo de orgullo y unidad", señaló el artista.

La inmensa mayoría de países del mundo cuentan con una bandera libre de derechos de autor. Generalmente son diseños poco sencillos basados en formas geométricas y colores y en muchos de los casos con siglos de antigüedad. Las únicas restricciones de uso se encuentran en tanto que la enseña es un símbolo oficial del Estado. Por ejemplo, los gobiernos suelen limitar el uso público de la bandera en contextos que podrían interpretarse como un respaldo oficial, desde el etiquetado en la venta de algún producto a su exhibición en vehículos como barcos o aviones. Es decir, como regla general cualquier persona puede utilizar y reproducir libremente cualquier bandera del mundo sin riesgo a incurrir a una falta contra la propiedad intelectual.

Bandera aborigen de Australia
Bandera aborigen de Australia

El caso de la bandera LGTB

Otra de las banderas que se ha convertido en un símbolo universal es la enseña arcoiris del movimiento LGTB. Esta enseña con los colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta nació a finales de la década de 1970, y en un origen también contaba con los colores rosa y celeste. El artista Gilbert Baker diseñó la enseña que fue exhibida en la marcha de California del 25 de junio de 1978 de California a favor del colectivo.

Rápidamente la comunidad LGTB la adoptó como el símbolo con el que reivindicar sus derechos y sustituyó a otros de un pasado mucho más traumático como el triángulo rosa, utilizado por la Alemania nazi para marcar a los prisioneros homosexuales en los campos de concentración, y que algunos activistas habían adoptado en sus protestas tras la Segunda Guerra Mundial.

Medio siglo después, la bandera arcoiris sigue siendo un símbolo de identidad y lucha, en parte gracias a que Baker decidió no registrar su obra ni reclamar derechos de autor para que todo el mundo la pudiera utilizar libremente. Según el Washington Post, 26 millones de estadounidenses pusieron los colores de la bandera LGTB en su foto de perfil en junio de 2015 después de que la Corte Suprema del país norteamericano legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país.

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