Steve Biko, detención y muerte de un mártir del 'apartheid'

Este activista por los derechos civiles y sindicalista sudafricano, símbolo de la resistencia pacífica, cayó en manos de la policía el 18 de agosto de 1977.

Steve Biko

Stephen Bantu Biko, más conocido como Steve Biko, es probablemente, después de Nelson Mandela, la víctima más famosa del régimen racista que imperó en Sudáfrica hasta 1992: el siniestro apartheid ("separación" en afrikáans, la lengua de los colonos blancos de origen neerlandés), un sistema de segregación racial inspirado en las políticas nazis que mantuvo sojuzgada a la mayoría negra del país durante más de cuatro décadas. Su celebridad internacional se debió sobre todo a dos homenajes póstumos a su figura: la canción de Peter Gabriel Biko (1980) y los libros del periodista sudafricano Donald Woods que denunciaron su asesinato a manos de la policía fascista del régimen, Biko (1978) y Asking for trouble (1980), en los que Richard Attenborough basó la película Grita libertad (1987), protagonizada por Denzel Washington en el papel del activista y sindicalista.

Nacido en 1946 en King William's Town en una familia católica de clase media, su profundo sentido de la justicia hizo que ya de niño fuera expulsado de la escuela por "conducta rebelde". En 1966 empezó la carrera de Medicina en la Universidad de Natal –por supuesto, en la sección para estudiantes negros– y enseguida se involucró en actividades políticas y sindicales. En 1969 fundó la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO), que comenzó a ofrecer asistencia médica y legal y a impulsar la creación de pequeñas empresas en las comunidades negras. SASO fue una de las primeras organizaciones de la emergente Conciencia Negra. Su concepto de "lo negro" era distinto al del Congreso Nacional Africano de Mandela, ya que incluía no sólo a los africanos de esta etnia sino también a todos los ciudadanos a los que el apartheid marginaba: mestizos, mulatos e indios.

Expulsado de la universidad, Biko siguió luchando: en 1972 creó en Durban un programa para el desarrollo político y socioeconómico de la población negra y en 1973 fundó la Revista Negra, lo que le valió un arresto domiciliario y el posterior destierro a su ciudad natal. Sin arredrarse, estudió Derecho por correspondencia mientras trabajaba como sindicalista y activista por los derechos civiles, siempre desde la óptica de la resistencia pacífica y la no violencia inspiradas en Gandhi. Los arrestos y prohibiciones se sucedieron al tiempo que crecía su prestigio en todo el país. En 1975 fundó el Zimele Trust Fund (para apoyar a los presos políticos y sus familiares) y el Ginsberg Educational Trust (para ayudar a estudiantes víctimas de la persecución racista), y en 1976 fue elegido presidente honorario –en ausencia– de la Convención del Pueblo Negro (BPC).

Su papel destacado en las protestas habidas tras la masacre de Soweto (16 de junio de 1976) lo puso en el punto de mira del gobierno racista de Sudáfrica; con Mandela neutralizado en la cárcel desde 1962, querían impedir a toda costa que surgiera un nuevo líder negro capaz de galvanizar a las masas como el carismático Madiba. Así, empezó un rosario de detenciones y confinamientos para Biko. Finalmente, el 18 de agosto de 1977 cayó casualmente en manos de la policía en una redada efectuada en Puerto Elizabeth: iba a ser su último arresto. Encarcelado bajo la Ley Antiterrorista, fue "interrogado" durante 22 horas y las torturas y palizas fueron de tal brutalidad que quedó en estado de coma. El 11 de septiembre, lo cargaron en un Land Rover, desnudo, esposado e inconsciente, y lo llevaron a una prisión de Pretoria, a 1.100 km, donde al día siguiente falleció. La versión oficial –muerte tras una huelga de hambre– fue desmentida por las investigaciones de su amigo el periodista Donald Woods, y Steve Biko se convirtió en un mártir y símbolo de la lucha contra el apartheid.

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