Semejanzas y diferencias entre Mayo del 68 y la Comuna de París

El Mayo francés y la Comuna de 1871 son dos de los acontecimientos clave en la historia de Francia, con más puntos en común de lo que podría parecer.

Hay quien piensa que el tiempo se compone de ciclos y que, por lo tanto, la historia está condenada a repetirse en nuevas versiones actualizadas de los mismos eventos. Dentro de la historia de Francia, en el mes de mayo de 1968 se vivieron una serie de protestas estudiantiles que intentaron sacar a la sociedad de su letargo y promovían una revolución idealista. Aunque sacudieron los cimientos de la sociedad gala, el Mayo francés no fue la primera lucha por un proyecto así que se vivía en las calles de París. Casi un siglo antes, la Comuna se había alzado como un preámbulo.

Junto a la Revolución francesa de 1789, estos dos sucesos son reconocidos como capítulos destacados en Francia. Aun con las diferencias existentes en la sociedad derivadas del paso del tiempo y los contextos únicos de cada uno, la Comuna de París plantó ideas que se repetirían, de manera más o menos directa, en las protestas estudiantiles de Mayo del 68. ¿Se trata de un espejismo producido al verlo con cierta perspectiva o realmente se pueden señalar puntos en común entre ambos hechos? ¿Tienen todas las revoluciones ciertas características que se repiten en todos los casos? De acuerdo a un trabajo publicado por Edgar Straehle Porras en el número 13 de Oxímora Revista Internacional de Ética y Política, existen lazos entre ambos sucesos. Nosotros vamos a intentar poner dos de las revueltas más recordadas de la historia europea en una balanza.

Breve introducción

La Comuna de París se proclamó el 18 de marzo de 1871 como rechazo a la mayoría monárquica y conservadora que conformaba la Asamblea Nacional tras las elecciones. El miedo a una restauración monárquica y el odio acumulado tras la derrota contra Prusia, de la que culpaban al gobierno, hicieron que los republicanos de toda clase y los proletarios se organizaran en una estructura comunal con la intención de defender la capital parisina de cualquier fuerza que se opusiera a la república, incluso si se trataba del propio ejército francés. Duró 72 días y acabó con la toma de París por las tropas gubernamentales y una masacre y durísima represión contra los comuneros.

Por su parte, las protestas de Mayo del 68 comenzaron como una forma de combatir la situación del sistema educativo y las restrictivas normas sobre sexualidad de la Universidad de Nanterre. Sin embargo, esas primeras reclamaciones fueron creciendo y la revuelta estudiantil se convirtió en una expresión del descontento social hacia el cuasi autoritario gobierno de De Gaulle, hacia las guerras, hacia el imperialismo y hacia el sistema capitalista. Los movimientos de estudiantes ganaron fama y fuerza en los primeros días y alcanzaron su mayor poder de influencia tras recibir el apoyo de los trabajadores de todo el país, que marcharon a la huelga. Las protestas aguantaron alrededor de un mes pero se disolvieron rápidamente debido a la pérdida de apoyos y el desgaste de la imagen de los estudiantes.

Los protagonistas: el papel de los silenciados

En los dos casos que nos ocupan, los implicados fueron diversos colectivos que se veían mangoneados por el gobierno y que pretendían llevar a cabo un proyecto para conseguir la sociedad a la que aspiraban. Ambos movimientos fueron apoyados por intelectuales y artistas de la época como Jean-Paul Sartre en el caso del Mayo francés y Jules Vallès en el de la Comuna.

Los comuneros eran principalmente defensores del sistema republicano y franceses descontentos con la Guerra franco-prusiana (1870-1871) en la que muchos habían luchado. A ellos se les sumó un importante contingente de la clase proletaria con ideas anarquistas, socialistas y comunistas que constituyeron el núcleo duro y promovieron el proyecto de crear un sistema comunero con ciudades independientes y modelos asamblearios. Las clases burguesas fueron perseguidas y los miembros del gobierno huyeron a Versalles antes incluso de que se proclamara la Comuna.

En 1968, las protestas comenzaron en las universidades y fueron los estudiantes de izquierdas quienes las promovieron durante sus primeros días. Si bien es cierto que estas iban dirigidas contra la guerra de Vietnam, los imperialismos, la escasa libertad sexual y el sistema capitalista, la revolución que realmente pretendían llevar a cabo era cambiar el mundo en el que les había tocado vivir, pero sin un proyecto concreto ni un plan para tomar el poder. El movimiento adquirió verdadera fuerza en el momento en que los sindicatos de trabajadores decidieron unírseles y convocaron una huelga general secundada por unos nueve millones de personas. Si bien es cierto que la población más próxima a ideas conservadoras no los veía con buenos ojos, su principal rival era el gobierno de Charles De Gaulle y su policía.

El desarrollo de la lucha

Es probable que este sea uno de los puntos en los que el contexto marque un mayor número de diferencias entre ambos sucesos. Aunque los estudiantes del 68 protestaban, entre muchas otras cosas, por una guerra que se libraba en la otra punta del mundo, la violencia y los disturbios fueron relativamente suaves. El momento de mayor tensión fue la llamada ‘Noche de las Barricadas’ en la que los enfrentamientos contra la policía dejaron 3.000 hospitalizados, pero la represión y los choques con las fuerzas del gobierno se redujeron a métodos de contención y provocaron principalmente heridos, y apenas una decena de muertos.

La Comuna, por otro lado, contaba con milicias armadas que se habían responsabilizado de la defensa de París durante la guerra contra Prusia. Como la herida aún estaba abierta y las milicias seguían en pie, lo vivido en la Comuna fue un enfrentamiento armado en toda regla y la ciudad se organizó como un ejército completamente funcional. Como la ciudad era suya, no debían realizar protestas para demostrar su descontento sino vigilar los límites de París para impedir la entrada de las fuerzas del gobierno, los versalleses.

Las barricadas fueron usadas en ambos casos como línea de defensa pero con una importancia y construcción muy distintas. Mientras que las de 1968 eran improvisadas y hechas con adoquines de las calles, coches y mobiliario urbano, las de la Comuna estaban reforzadas y preparadas para resistir disparos y cañonazos. Las primeras tenían un papel simbólico y las segundas eran imprescindibles para su supervivencia. Tampoco fue igual el uso que se dio de la ciudad de París, ya que las ideas anticlericales y la violenta entrada de las fuerzas gubernamentales hicieron que los comuneros quemaran numerosos edificios (las Tullerías, el Hotel De Ville, Notre Dame) y derribaran monumentos (estatua de Napoleón en la Place Vendome). Los destrozos provocados durante las protestas de Mayo del 68 fueron considerables pero inmensamente menores que los de 1871.

Como anécdota final, cuando los estudiantes marcharon hacia la Sorbona para tomarla el 3 de mayo iban cantando La Internacional, canción considerada como el himno oficial de los movimientos obreros y que fue compuesta por Eugène Pottier y Pierre Degeyter, precisamente, en 1871 mientras combatían en las barricadas de la Comuna.

El fin del sueño y la roja realidad

La semejanza más obvia que encontramos aquí es que ninguna de las dos situaciones salió bien para los implicados. El Mayo francés perdió fuerzas cuando la población se cansó de la situación que se vivía en París y cuando los trabajadores les abandonaron al llegar a un acuerdo con el gobierno francés para lograr mejoras laborales. El movimiento estudiantil y toda esa ola de esperanzas renacidas simplemente se desvanecieron y fue consumiéndose hasta que se apagó completamente. La vida en París volvió a la normalidad en cuestión de días, los obreros obtuvieron la mejora de las condiciones laborales que buscaban y se produjo una apertura progresiva en la sociedad.

El destino de la Comuna fue mucho más trágico. A pesar de los esfuerzos de los comuneros, las tropas del gobierno francés consiguieron romper las defensas de París y entraron en la ciudad a sangre y fuego. Se produjeron decenas de miles de muertos por el lado de los comuneros tanto en los enfrentamientos como en la durísima y brutal represión que siguió a la toma de la ciudad por los versalleses.

Tanto la utopía de los comuneros como el sueño de los estudiantes acabaron fracasando, pero se convirtieron en algo mucho más grande para la historia. La Comuna de París fue un primer aviso al mundo de la fuerza que estaban ganando los movimientos obreros y la antesala para casos como el de la Revolución rusa de 1917. El Mayo francés tuvo menos consecuencias directas pero se convirtió casi de inmediato en un símbolo con un enorme poder y un mensaje que aún perdura.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

Continúa leyendo