Sealand, el ‘país’ más pequeño del mundo fundado en una fortaleza marina de la Segunda Guerra Mundial

Un exmilitar de la Armada británica se adueñó de una plataforma en mitad del Atlántico y creó su propio país

En agosto de 1978, unos empresarios convocaron a una reunión en Austria al príncipe de Sealand Paddy Roy Bates con la promesa de hacer unos negocios. El empresario acudió sin saber que le estaban tendiendo una trampa. Mientras él y su esposa estaban en Salzburgo, un grupo de mercenarios holandeses y alemanes invadió su país y secuestró a su hijo, Michael, según publicó ‘The Guardian’.

Unos días después un helicóptero con personas armadas financiado por el príncipe de Sealand reconquistó el Principado y capturó a los mercenarios. Esta fue la primera y única “guerra” que ha librado este país fundado hace 50 años en una plataforma de hormigón de 550 metros cuadrados en aguas internacionales. Gernot Putz, un abogado alemán de 34 años que poseía el pasaporte de Sealand, fue acusado de traición por este asalto y recluido durante siete semanas en este islote artificial.

Sealand se asienta en una fortaleza antiaérea construida durante la Segunda Guerra Mundial, a 13 kilómetros de la costa inglesa de Suffolk. Diseñado por Guy Maunsell y construido en Red Lion Wharf, Gravesend en el Reino Unido, Roughs Tower, este fuerte se levantó junto a otros tres, para proteger la costa británica y el estuario del Támesis de la aviación alemana.

Tras la guerra, con un Reino Unido en paz, y su localización en aguas internacionales favorecieron el abandono de esta construcción por parte de la Marina Real. Dos décadas después de la victoria de Winston Churchill en la contienda mundial, Roy Bates, un comandante de la Armada británica y empresario pesquero ocupó la isla viendo una oportunidad de negocio. En 1966, Bates llegó hasta esta fortaleza y expulsó, de forma poco clara, a unos piratas que se habían asentado allí.

Principado de Sealand
Principado de Sealand

El negocio que Bates tenía en mente era la industria radiofónica. En aquel momento la BBC era la única radio con licencia para emitir, por lo que las estaciones privadas eran muy rentables, y Bates decidió montar un transmisor de radio pirata. A pesar de todos estos esfuerzos y tener pensado el nombre de ‘Radio Essex’, Bates nunca llegó a emitir y su proyecto más duradero llegaría el 2 de septiembre de 1967, cuando proclamó la independencia del Principado de Sealand.

Este país inventado que se ha constituido como una monarquía hereditaria posee bandera, himno, constitución, y hasta un equipo de fútbol. En su página web hay un extenso catálogo de merchandising con el nombre del país. Y cualquier usuario que lo desee puede comprar un documento de identidad por 25 libras, un título nobiliario de duque del principado por 200 o uno de duque por 500, además de pulseras, banderines, tazas, llaveros o camisetas.

En los años noventa, varios grupos ajenos a la familia Bates se dedicaron a vender pasaportes, que posteriormente fueron utilizados en delitos de lavado de dinero y estafa. El nombre de Sealand apareció en los medios internacionales cuando Andrew Cunanan, de 27 años asesinó al modista italiano Gianni Versace el 15 de julio de 1997 en Miami. El múltiple homicida que descerrajó dos disparos en la cabeza de Versace, poseía un pasaporte y circulaba en un vehículo que portaba las matrículas de este de este principado.

Los falsos pasaportes también fueron encontrados en 1997 en una red de lavado de dinero relacionada con el tráfico de drogas en Eslovenia; así como en otra serie de delitos en Alemania, Albania y Hong Kong. Ya en 2007, Michael Bates, príncipe de Sealand desde la abdicación de su padre en 1999, puso el país a la venta. En aquellos días aparecieron noticias que aseguraban que la plataforma de descargas Pirate Bay pretendía comprarla para asentarse en una nación soberana sin restricciones de copyright.

El único intento de desalojo por parte del gobierno británico se produjo en 1968. Un buque de la Marina y varios helicópteros se acercaron a la plataforma para expulsar a la familia Bates. Desde la plataforma se respondió con disparos y cócteles molotov, y las fuerzas británicas decidieron retirarse.

Su particular status, fundado en aguas internacionales y apenas empleado por los británicos, facilitó que los Bates lograran mantener la propiedad de este islote artificial. Poco después del intento de expulsión por parte de las autoridades británicas, un juez inglés se declaró incompetente sobre la titularidad y ocupación de la plataforma al estar fuera de la jurisdicción británica, lo que sería utilizado por Sealand para confirmar su independencia.

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