Se abren las puertas del Metro de Madrid

El 17 de octubre de 1919, el rey Alfonso XIII inauguró el Metro de Madrid.

Alfonso XIII en la inauguración metro de madrid en 1919

Se cumple casi un siglo de vida de la red de transporte suburbano de la capital comenzó con apertura de la línea Norte-Sur (actual línea 1 de metro), o lo que es lo mismo, el primer trayecto de la red de metro de Madrid que comprendía una distancia de 3 kilómetros y medio, 8 estaciones (Cuatro Caminos, Ríos Rosas, Martínez Campos, Chamberí, Glorieta de Bilbao, Hospicio, Red de San Luis y Puerta del Sol) y 10 minutos de duración. Dos años después se realizó la primera ampliación del metro hasta la estación de Atocha.

En el centro de la ciudad, sobre todo, en los alrededores de la Puerta del Sol había ya a finales del siglo XIX un gran volumen de tráfico de tranvías y de carruajes por lo que, desde 1892, se propuso la construcción del metro.

El inspector de obras públicas en Madrid, Pedro García Faria proyectó llevar a cabo una red de cinco líneas, que debían también poder transportar mercancías. Aunque Faria obtuvo la concesión al proyecto, las obras no llegaron a ejecutarse.

Pocos creían que el aventurado anuncio de que la línea Sol-Cuatro Caminos diseñada finalmente por Miguel Otamendi, Carlos Mendoza y Antonio González Echarte abriese en plazo, pero se cumplió y las crónicas se escribieron en la fría mañana de 17 de octubre de 1919 con letras entusiastas.

En sus páginas, ABC destacaba que "la ingeniería española ha añadido un nuevo timbre de gloria su noble ejecutoria de trabajo".

El rey Alfonso XIII venía a hacer el primer viaje en el nuevo medio de transporte. Como recogió el periodista Tomás Borrás en su crónica para el diario La Tribuna, el monarca llegó "puntual" y aclamado entre multitudes.

Después, tras la misa y bendición que el obispo de Madrid-Alcalá, Prudencio Melo, ofició a la luz de las potentes luminarias incandescentes del andén, llegó el tren.

Las bóvedas de las estaciones de este suburbano de 1919 estaban recubiertas de azulejo blanco biselado con franjas de azulejos sevillanos.

Lámparas de bujías iluminaban tanto los andenes como los túneles durante todo el servicio y un sistema de señales luminosas blancas y rojas servía para evitar accidentes.

El tren, compuesto por la máquina y un remolque para 200 viajeros, con dos motores, no pasaba de los 50 kilómetros por hora.

Cómodo y seguro

Tras esta primera inauguración, el Metropolitano, como se llamó, aun tardó catorce días en abrirse al público.

El primer día los billetes de papel se vendían a 15 céntimos sólo para un recorrido. Se abría a las 6:20 horas y se cerraba pasadas las 2:00 horas con trenes cada seis minutos, pero a las 5:30 ya había cola y a la conclusión del servicio numerosos madrileños impacientes aún se agolpaban queriendo entrar en las estaciones.

Las colas a mediodía salían de la estación de Sol y continuaban por Montera hasta la Iglesia de San Luis. Según los medios de la época, eso sí, el civismo imperó y no hubo ni accidentes, ni aglomeraciones.

El chiste oficial que circulaba por las calles de Madrid era el siguiente: "¿Cual es la distancia más corta en Madrid? Sol-Cuatro Caminos, porque hay un Metro".

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