Royal Albert Hall: el gran teatro de la reina Victoria

Esta sala de conciertos de Londres, una de las más emblemáticas del mundo, se erigió en homenaje al fallecido príncipe Alberto.

Boda entre la reina Victoria y el príncipe Alberto

Victoria I de Inglaterra (1819-1901) marcó con su largo reinado de 63 años el siglo XIX británico, hasta el punto de que esta etapa se conoce como "era victoriana". Fue un período de grandes cambios políticos, económicos, sociales y científicos, a la vez que un tiempo dominado por un estricto puritanismo moral y por el auge del Imperio Británico, que alcanzó su máxima expansión. Pero Victoria, aparte de gobernante e icono nacional, fue una mujer muy enamorada de su marido, el príncipe Alberto -según su propia confesión en sus diarios-, con quien tuvo nada menos que nueve hijos.

 Por eso, la temprana muerte de éste en 1861 -con tan sólo 42 años, probablemente víctima de un cáncer de estómago o de la enfermedad de Crohn- sumió a la reina viuda en un profundo dolor. A partir de entonces y durante el resto de su vida, Victoria guardó luto y redujo al mínimo sus apariciones en público. Una de estas ocasiones, y de las más felices, fue para inaugurar un gran teatro en South Kensington, Londres, dedicado precisamente a la memoria de su difunto esposo: el Royal Albert Hall. La ceremonia tuvo lugar el 29 de marzo de 1871 y en ella la reina, demasiado emocionada para hablar, cedió la palabra a su hijo Eduardo, príncipe de Gales.

 

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Desde el primer momento, el Royal Albert Hall se convirtió en una de las salas de conciertos más emblemáticas del Reino Unido y del mundo, y lo sigue siendo en la actualidad. Y ello a pesar de unas condiciones acústicas deficientes, sólo parcialmente resueltas con el tiempo: el eco de la sala dio pie a la broma popular de que "el Royal Albert Hall es el único lugar donde un compositor británico puede escuchar su obra dos veces". Algunos hitos en su larga trayectoria: un concierto dirigido por Wagner en 1877, otro de Rachmáninov en 1911, una conferencia de Albert Einstein en 1933 o el mítico concierto de Bob Dylan de 1966, así como el Festival de Eurovisión de 1968.

 

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