Reinhard Heydrich, el carnicero de Praga

Heydrich fue considerado uno de los arquitectos del Holocausto y gobernador de Checoslovaquia, donde fue asesinado por miembros de la resistencia

Hitler decía de él que era el hombre con el corazón de hierro. Segundo de las SS, solo por detrás de Heinrich Himmler, preparó con este la purga de las SA. Uno de los máximos responsables del intento del exterminio del pueblo judío, y organizador de la conferencia de Wansee en la que se coordinó del Holocausto. Gobernador de la Checoslovaquia ocupada, fue asesinado en Praga por miembros de la resistencia que habían sido entrenados en Reino Unido. Y su muerte fue vengada por Hitler con la destrucción hasta las cenizas de dos pueblos checos. Su funeral sería recordado como uno de los más impresionantes organizados durante el Tercer Reich.

Heydrich personificaba la imagen ideal del prototipo nazi de la raza para el Tercer Reich: alto, rubio, ojos azules, frío… Además era inteligente, pilotaba aviones y tenía gustos refinados como la música clásica o la práctica de esgrima.

Oficial de la marina durante la República de Weimar, con un pasado en grupos nacionalistas de extrema derecha y con fama de mujeriego, los líos de faldas le costaron su cargo. En 1931 se afilió al partido nazi y desde un primer momento, entabló una gran complicidad con el líder de las SS, Heinrich Himmler. En agosto de ese mismo año se hizo cargo de lo que se convertirá en las SD, el servicio de seguridad de las SS. Una especie de departamento de inteligencia del partido nazi.

Con el ascenso al poder de Hitler y el partido nacionalsocialista en enero de 1933, Heydrich sigue estrechando vínculos con Himmler, uno de los hombres más fuertes del Tercer Reich, y en abril de 1934 es nombrado jefe de la Gestapo, la policía secreta del Estado.

Noche de los cuchillos largos y de los cristales rotos 

Las SA, un grupo paramilitar que representaba el brazo armado del partido nazi, contaban con unos 4,5 millones de hombres en 1934, cuando Hitler llevaba un año en el poder. Estos números les daban un enorme poder y suponían un elemento que generaba problemas con los continuos disturbios que organizaban, además el ejército no las veía con buenos ojos.

Hitler decidió descabezar esta organización, en un trabajo que fue planificado por Himmler y Heydrich, y que se cobró la vida de unos 200 miembros de la organización, entre ellos su líder Ernst Röhm. Así, en 1936, Himmler, líder de las SS, quedó al mando de todas las fuerzas policiales, y Heydrich siguió siendo su hombre de confianza.

Heydrich había creado en 1938 los Einsatzgruppen, grupos de operaciones itinerantes, que con el avance hacia el este a partir de 1941, se convertirán en escuadrones de ejecución.
Desde la operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética por parte de las potencias del Eje, se dio un salto en el proceso de destrucción de los judíos con matanzas generalizadas sin distinguir entre hombres, mujeres, niños o ancianos. Y el 31 de julio de 1941, Goering había encargado personalmente a Heydrich que encontrara una solución final a la cuestión judía:

“Le encargo además que en un futuro próximo me envíe un plan general sobre las medidas organizativas, funcionales y materiales que deberán adoptarse para llevar a cabo la deseada solución final de la cuestión judía”, señaló Goering en una carta.

Entre junio y diciembre de 1941, se calcula que los alemanes, en muchas ocasiones con la colaboración de aliados locales, asesinaron a entre 800.000 y 1 millón de judíos, incluyendo mujeres y niños. Y los cálculos actuales estiman que los Einsatzgruppen acabaron asesinando a más de dos millones de personas, durante la guerra.

Conferencia de Wannsee

La decisión de exterminar a los judíos ya se había tomado en algún momento no preciso de la segunda mitad de 1941. Y el 20 de enero de 1942, tuvo lugar en un barrio a las afueras de Berlín, la conferencia de Wannsee, organizada por Heydrich, en la que se reunieron 15 funcionarios de alto rango para presentar sus planes para coordinar “la solución final”.

Al mismo tiempo que estaba al cargo del tema judío, en septiembre de 1941, Hitler nombró a Heydrich, Protector del Reich de Bohemia y Moravia, es decir gobernante del territorio checo, donde aplicó la mano dura y reprimió a la resistencia local.

En 1942 con 38 años, casado y a punto de tener el cuarto hijo, Heydrich era el segundo hombre más poderoso de las SS, solo por detrás de Himmler; y gobernador del Protectorado de Bohemia y Moravia en la actual República Checa. Estaba en la cumbre de su carrera, pero mientras él planificaba el asesinato de millones de personas, un grupo de la resistencia checa se entrenaba en Reino Unido para acabar con su vida.

A pesar de que el Comité Central de la Resistencia Checa (ÚVOD) había implorado a los británicos que abortasen el plan por las previsibles represalias que tomarían los nazis, Heydrich fue asesinado en un atentado.

El 4 de junio de 1942 murió por las heridas sufridas en el ataque con bomba que sufrió mientras circulaba con su coche. El ministro de propaganda, Joseph Goebbels escribía en su diario como la “irremplazable” pérdida del “más radical y exitoso perseguidor de todos los enemigos del estado”.

El mismo día del funeral, Hitler ordenó su venganza: la completa aniquilación del pueblo bohemio de Lidice, una localidad de 500 habitantes sospechosa de haber ocultado a los resistentes. La represalia incluiría el asesinato de todos sus habitantes varones y la deportación de todas las mujeres a un campo de concentración. Los niños —si eran germanizables— serían enviados al Reich con padres adoptivos.

Referencia:

GERWARTH, ROBERT. Heydrich, el verdugo de Hitler

 

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