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¿Quienes fueron las brujas nocturnas?

Fue la unidad más condecorada de la Fuerza Aérea Soviética. Y estaba formada exclusivamente por pilotas.

Brujas nocturnas en la II Guerra Mundial
Sergey G

Una respuesta desesperada

El 22 de junio de 1941 Hitler inició la Operación Barbarroja: la invasión a la Unión Soviética. Cuando llegó el otoño, los alemanes estaban a las puertas de Moscú,, Leningrado estaba bajo asedio y el Ejército Rojo luchaba con su último aliento. La situación para los soviéticos era desesperada. Quizás por eso se decidió hacer algo que nunca se había intentado y Stalin habló con Marina Raskova, conocida como la Amelia Earhart soviética. Nacida en 1912 , Raskova comenzó a trabajar para la Fuerza Aérea Soviética en 1933, primero como diseñadora y luego como navegante. Y fue en este área, y luego como pilota, cuando de verdad destacó. Entre 1937 y 1938 estableció numerosos récords de distancia en vuelo (hasta 26 horas seguidas en uno de ellos), que la hicieron reconocida en todo el país y una de las instructoras más respetadas de toda la Unión Soviética.

En los momentos más difíciles de la invasión nazi, Raskova comenzó a recibir miles de cartas de mujeres que se ponían a su disposición para pilotar aviones y crear una nueva resistencia. A muchas se les permitió dar asistencia, pero ellas querían implicarse en el combate y Raskova solicitó a Stalin que la dejara formar un escuadrón de combate compuesto exclusivamente por mujeres, algo que finalmente ocurrió el 8 de octubre de 1941. La orden fue que las mujeres no solo volarían misiones y arrojarían bombas, sino que devolverían el fuego si se veían bajo ataque, lo que convirtió a la Unión Soviética en la primera nación en permitir oficialmente a las mujeres participar en el combate.

El nacimiento de las Brujas Nocturnas

Raskova hizo una selección entre 2000 solicitudes y se quedó con 400 candidatas, la  mayoría entre los 17 y los 26 años. El entrenamiento no fue nada sencillo: debían aprender en pocos meses lo que en general toma años. Debían tener conocimientos de pilotaje, navegación y artillería. Pese a los buenos resultados, la confianza de los hombres no era algo que tuvieron desde el principio.

De acuerdo con Steve Prowse, autor del guión del documental Las brujas de la noche, los uniformes eran de los pilotos y les quedaban enormes. Lo mismo las botas que debían rellenar con tela. Y los aviones… “Volaban en biplanos Polikarpov Po-2, fumigadores de los años 20. Estaban hechos prácticamente de tela y madera, la cabina era abierta, tenía dos plazas…no estaba destinado para el combate. Era como un ataúd con alas”. A esto había que sumarle que no llevaban paracaídas, ni radares, ni radio y para guiarse solo usaban reglas, cronómetros, linternas, lápices, mapas y brújulas. Y volaban de noche (con la cabina abierta, en pleno invierno) para no ser detectadas. La única ventaja era que eran aviones muy maniobrables y difíciles de convertirse en dianas. Cada avión llevaba a una pilota y detrás la especialista en navegación.

Las misiones comenzaron en 1942 y, como no podían volar muy alto y para no ser detectadas, cuando se acercaban al destino apagaban los motores y se lanzaban en picado, lo que producía un sonido similar a una escoba barriendo y por eso los alemanes las apodaron Nachthexen, o "brujas de la noche". "Este sonido era el único modo que tenían los alemanes para de detectarlas ya que ni los radares ni los localizadores funcionaban con estos pequeños aviones – explica Prowse –. Eran básicamente fantasmas”.

Las brujas de la noche se convirtieron en un escuadrón tan odiado por los alemanes que, quien derribaba a una de ellas, recibía automáticamente una Cruz de Hierro. Llegaron a realizar hasta 18 misiones cada noche…cada una: despegaban, se acercaban al objetivo, lanzaban su carga y regresaban a la base por más bombas. Su último vuelo tuvo lugar el 4 de mayo de 1945, cuando las Brujas Nocturnas volaron a 60 kilómetros de Berlín. Tres días después, Alemania se rindió oficialmente. Durante menos de 3 años, las Brujas Nocturnas llevaron a cabo más de treinta mil misiones y arrojaron más de 23000 toneladas de bombas. Se convirtieron en la unidad más condecorada de la Fuerza Aérea Soviética, con veinticuatro de sus miembros galardonados con el título de Héroe de la Unión Soviética.

Teniendo el cuenta el peligro al que se enfrentaban, las condiciones en las que volaban y el equipo que tenían, que solo perdieran a 30 pilotas es una proeza. Desafortunadamente Raskova no pudo ver el final del conflicto ni el éxito de su escuadróan: murió el 4 de enero de 1943, en una misión. Le dieron el primer funeral de estado de la Segunda Guerra Mundial y sus cenizas fueron enterradas en el Kremlin.

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