¿Qué fue la Guerra de los Huesos?

La acalorada rivalidad entre dos paleontólogos llevó a grandes descubrimientos de fósiles, pero también a una edad oscura y deshonesta en cuanto a sus métodos.

Los dos protagonistas de esta disputa de por vida fueron: Othniel C. Marsh (del Museo Peabody de Historia Natural de Yale) y Edward Drinker Cope (de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia). Ambos eran paleontólogos que vivieron durante la Edad Dorada de la historia de los Estados Unidos.

 

Cuando la mayoría piensa en el Lejano Oeste, se imaginan a Buffalo Bill o a Jesse James, pero para los paleontólogos, el oeste de Estados Unidos a fines del siglo XIX evoca una imagen sobre todo de rivalidad manifiesta: la existente entre dos de los mejores cazadores de fósiles de Estados Unidos.

 

La Guerra de los Huesos se extendió desde la década de 1870 hasta la década de 1890, y dio lugar a cientos de nuevos hallazgos de dinosaurios, y la misma cantidad o mayor de sobornos, malas artes y robos, como veremos ahora.

 

Al principio, Marsh y Cope fueron cordiales, aunque algo cautelosos, al haberse reunido en Alemania en 1864 (pues en ese momento, Europa occidental estaba a la vanguardia de la investigación en paleontología). Parte del problema provino de sus diferentes orígenes: Cope nació en una familia rica de Pensilvania, mientras que la familia de Marsh en el estado de Nueva York era comparativamente pobre. Es probable que, incluso en ese momento, Marsh considerara a Cope un poco diletante, mientras que Cope vio a Marsh como demasiado rudo y grosero para ser un verdadero científico.

El inicio del enfrentamiento


La mayoría de los historiadores remontan el inicio de la Guerra de los Huesos a 1868, cuando Cope reconstruyó un extraño fósil que un médico militar le envió desde Kansas. Llamó al espécimen Elasmosaurus, colocó el cráneo en el extremo de la cola corta, en vez de en su largo cuello. Cuando descubrió este error, Marsh (como dice la leyenda) humilló a Cope señalándolo en público, momento en el que Cope intentó comprar (y destruir) todas las copias de la revista científica en la que había publicado su reconstrucción incorrecta.

La historia del Elasmosaurus ciertamente contribuyó a la enemistad entre ambos paleontólogos, pero la Guerra de los Huesos comenzó probablemente con algo más serio aún: Cope había descubierto el yacimiento de fósiles en Nueva Jersey que condujo al descubrimiento del fósil del Hadrosaurus, nombrado por el mentor de los dos hombres, el famoso paleontólogo Joseph Leidy. Cuando vio la cantidad de huesos que aún no se habían recuperado del sitio, Marsh pagó a los excavadores para que le enviaran cualquier hallazgo interesante; que se lo enviaran a él en lugar de a Cope. Cope pronto descubrió esta grave violación del decoro científico, y dio comienzo la Guerra de los Huesos.

 

Así, en la década de 1870, se produjo el hallazgo de numerosos fósiles de dinosaurios en el oeste de Estados Unidos (algunos de estos hallazgos se hicieron accidentalmente, durante los trabajos de excavación en el Ferrocarril Transcontinental). En 1877, Marsh recibió una carta del maestro de escuela de Colorado Arthur Lakes, en la que describía los huesos "saurios" que había encontrado durante una expedición de senderismo; Lakes envió muestras de fósiles tanto a Marsh como a Cope. Marsh pagó a Lakes 100 dólares para que mantuviera su descubrimiento en secreto, y cuando descubrió que Cope sabía de ello, envió a un agente para reclamar la potestad. Casi al mismo tiempo, Cope fue enviado a otro sitio de fósiles en Colorado, en el que Marsh intentó (sin éxito) meter baza.

En ese momento, era de conocimiento general que Marsh y Cope estaban compitiendo por los mejores fósiles de dinosaurios, lo que explica las subsiguientes intrigas centradas en Como Bluff, Wyoming, una cresta ubicada entre las ciudades de Rock River y Medicine Bow. Usando seudónimos, dos trabajadores del Union Pacific Railroad alertaron a Marsh de sus hallazgos fósiles, insinuando (pero sin declarar explícitamente) que podrían llegar a un acuerdo con Cope si Marsh no ofrecía un pago generoso. Fiel a su forma de actuar, Marsh envió a otro agente, que hizo los arreglos financieros necesarios, y pronto el paleontólogo de Yale
recibió furgonetas llenas de fósiles, incluidos los primeros especímenes de Diplodocus, Allosaurus y Stegosaurus.

 

La noticia de este acuerdo exclusivo pronto se difundió, entre otras cosas porque los empleados de Union Pacific filtraron la primicia a un periódico local, exagerando los precios que Marsh había pagado por los fósiles para cebar esta trama. Pronto, Cope envió a su propio agente hacia el oeste, y cuando estas negociaciones resultaron infructuosas (posiblemente porque no estaba dispuesto a pagar suficiente dinero), le ordenó a su prospector que se involucrara en el robo de fósiles y birlando huesos de Como Bluff, delante de las narices de Marsh.

 

Poco después, harto de los pagos erráticos de Marsh, uno de los hombres del ferrocarril comenzó a trabajar para Cope, convirtiendo a Como Bluff en el epicentro de la Guerra de Huesos. En ese momento, tanto Marsh como Cope se habían mudado hacia el oeste, y durante los siguientes años se dedicaron a destruir deliberadamente fósiles no recolectados y sitios de fósiles (para mantenerlos fuera de las manos del otro), espiarse en las excavaciones del otro, sobornar empleados, e incluso robar huesos directamente.

 

Cope murió en 1897, y para este momento, ambos hombres habían despilfarrado sus considerables fortunas.

Sin embargo, curiosamente, Cope prolongó la Guerra de Huesos incluso desde su tumba. Una de sus últimas solicitudes fue que los científicos diseccionaran su cabeza después de su muerte para determinar el tamaño de su cerebro, pues
estaba seguro de que sería más grande que el de Marsh. Quizás, sabiamente, Marsh rechazó el desafío y, hasta el día de hoy, la cabeza no examinada de Cope está almacenada en la Universidad de Pennsylvania.


El resultado del conflicto

 

El conteo final fue realmente impresionante: Marsh descubrió 80 nuevos géneros y especies de dinosaurios, mientras que Cope nombró 56.

 

Los fósiles descubiertos por Marsh y Cope también ayudaron a alimentar el hambre creciente del público estadounidense por los nuevos dinosaurios. Cada descubrimiento importante fue acompañado por una ola de publicidad, ya que las revistas y los periódicos ilustraron los últimos hallazgos sorprendentes, y los esqueletos reconstruidos se dirigieron de forma lenta pero segura a los principales museos, donde aún residen hasta nuestros días. Se podría decir que el interés popular en los dinosaurios realmente comenzó con las Guerras de Huesos, aunque el camino está claro que podría haber sido menos vergonzante.

La Guerra de Huesos también tuvo un par de consecuencias negativas: Primero, los paleontólogos europeos observaron horrorizados el comportamiento de sus homólogos estadounidenses, lo que dejó una desconfianza persistente y amarga que tardó décadas en disiparse. Y segundo, Cope y Marsh describieron sus hallazgos de dinosaurios tan rápidamente que fueron bastante descuidados en sus notas. Por ejemplo, los cien años de confusión acerca del Apatosaurus y del Brontosaurus apuntan directamente a Marsh, quien puso un cráneo en el cuerpo equivocado, de la misma manera que Cope hizo con el
Elasmosaurus.

 

Referencia: The Bone Wars, Tom Rea.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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