Primera Vuelta al Mundo: así sobrevivieron los marineros

De los más de 200 tripulantes que salieron desde Sevilla, solo 18 regresaron vivos.

 

A veces da la sensación de que muchos contenidos acerca de la Primera Vuelta al Mundo tratan el suceso como si aquello hubiese sido deporte. Se suelen hacer analogías entre esta gesta y la llegada del ser humano a la Luna. La mayor diferencia que encontramos es que el viaje que emprendieron los marineros a las órdenes de Magallanes y luego de Elcano tenía un objetivo eminentemente económico: encontrar las preciadas especias. Además, sin quitar un ápice de dificultad al alunizaje, la expedición que bordeó nuestro planeta por primera vez en la historia fue más peligrosa. Y para muestra no hay más que poner la vista en el puerto de Sanlúcar de Barrameda el sábado 6 de septiembre de 1522. Arribó la nao Victoria y de ella salieron 18 hombres, la mayoría enfermos. Estos marineros acaban de completar la Primera Vuelta al Mundo, pero cuando iniciaron el viaje, el 10 de agosto de 1519, eran 235 tripulantes repartidos en tres embarcaciones.

Queda claro que no fue un viaje de recreo. ¿Cómo sobrevivieron estos 18 tripulantes a un viaje que acabó con casi todos? Pues por suerte para todos nosotros, se dio una de esas casualidades que hacen que la historia nos reserve hechos impresionantes: entre los supervivientes llegó Antonio Pigafetta, el cronista de la expedición, por lo que podemos leer las vicisitudes del viaje de primera mano en su obra, “La primera vuelta al mundo: relación de la expedición de Magallanes y Elcano”. Difícilmente puede una novela superar esta narración.

En busca de las especias

Tener el control del comercio de las especias en aquel momento equivaldría hoy día a ser el dueño de Coca-Cola o de Google. Los reales de a 8 te entraban por los bolsillos a mansalva. Hasta entonces, las especias llegaban a Europa por el este, atravesando Asia. El imperio turco cerró el paso al comercio terrestre, y los portugueses ya controlaban las costas de Portugal, por lo que el comercio marítimo tampoco quedaba como opción para la corona de Castilla.

Magallanes se ofreció a llegar a las islas de las especias, las Molucas, por mar, pero navegando hacia el oeste en vez de bordear el continente africano. No era más que continuar la tarea que había iniciado Colón, quien no contaba con toparse con un continente nuevo por el camino.

Las ratas: el manjar del momento

La expedición de Magallanes-Elcano fue un viaje rumbo a lo desconocido. Y, claro, así resultó. Cruzar el Atlántico, aunque no era moco de pavo en el siglo XVI, ya era una actividad relativamente controlada. El problema estuvo en encontrar el paso hacia el Mar del Sur, el Pacífico. Y, sobre todo, las penurias se agravaron en este nuevo océano para los castellanos. El miércoles 28 de noviembre de 1520, Pigafetta escribió:

“Durante tres meses y veinte días no pudimos conseguir alimentos frescos. Comíamos bizcocho a puñados, aunque no se puede decir que lo fuera, porque era solo polvo mezclado con gusanos que se habían comido lo mejor y lo que quedaba apestaba a orines de ratas. Bebíamos agua amarilla, pútrida desde hacía tiempo, y comíamos las pieles de buey que están sobre el palo mayor para impedir que se dañen las jarcias. El sol, la lluvia y el viento las habían puesto durísimas, pero las sumergíamos durante cuatro o cinco días en el mar y luego las poníamos sobre las brasas y nos las comíamos. Muchas veces tuvimos que comer el serrín de las maderas. Las ratas se vendían por medio ducado cada una y había poquísimas. Pero la mayor desgracia de todas fue que a algunos hombres se le inflamaron las encías de tal modo que no podían comer y se morían”. 


El escorbuto, enfermedades nuevas para las que los europeos no tenían inmunidad alguna y la falta de alimento hicieron estragos en la tripulación. La supervivencia llegó al extremo de que salvarse era cuestión de suerte. Pigafetta no lo reconocería jamás, pero no son poco los investigadores que dan como muy posible la práctica del canibalismo entre los propios compañeros para sobrevivir en alta mar. Las batallas con tribus autóctonas de las costas e islas que pisaron también se llevaron por delante a un buen número de exploradores, entre ellos al capitán Fernando de Magallanes.

Una de las mayores gestas del ser humano a lo largo de la historia. Pagaron un alto precio por ser los primeros en rodear la Tierra. Pero, incluso con tantas bajas en la tripulación y la pérdida de dos embarcaciones, las especias que trajeron en la bodega de la nao Victoria resultaron suficientes para hacer rentable el viaje. Como decíamos, el objetivo estaba claro.

Referencias:

Pigafetta, A. 2019. La primera vuelta al mundo. Relación de la expedición de Magallanes y Elcano. Alianza.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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