¿Por qué fue tan salvaje la conocida como “rebelión de los bóxer”?

El desarrollo del fenómeno del imperialismo desde más o menos la mitad del siglo XIX trajo consigo una serie de consecuencias a nivel político, económico y social, que afectaron no sólo a las potencias colonizadoras, sino también a las naciones sometidas. Sin embargo, en China, como respuesta a esta dominación, se levantó una brutal y violenta rebelión que hizo entender a los gobiernos europeos, que en algunos lugares, su ocupación podría acabar volviéndose contra ellos.

La llamada “rebelión” o “levantamiento de los bóxers” fue un estallido violento de corte nacionalista contra la presencia en China de potencias extranjeras que se desarrolló desde mediados de 1899 y hasta los primeros meses de 1901. Pudiendo ser considerada como la gran explosión del malestar chino por las continuas intromisiones de los estados europeos en la economía y política de ese país. Sobre todo, desde las conocidas como “guerras del opio”, que los enfrentaron a lo largo del siglo XIX contra Gran Bretaña primero y contra Japón después.

Los “bóxers” o boxeadores como fueron apodados por los ingleses, se estructuraron en torno a una organización llamada Yi He Tuan que en chino significaba "Sociedad de los puños de justicia y concordia". Organización, por otra parte, con fuertes connotaciones políticas de tinte xenófobo y anticolonial. 

Rebelión Boxers China
Ilustración del vicealmirante Seymour regresando a Tianjin junto a sus soldados heridos

Esta revuelta antioccidental comenzó con agresiones físicas contra personas y bienes extranjeros con el aparente beneplácito de la por aquel entonces emperatriz china Cixí. La cual, según parece, instigó a varios gobernadores provinciales para que apoyaran la revuelta en sus dominios. De este modo, los ataques se multiplicaron durante 1899, destacando numerosos cortes de líneas de telégrafo, sabotajes de vías de ferrocarril y varias masacres, que se saldaron con más de 230 europeos y miles de chinos cristianos asesinados de forma salvaje

Y es que desde finales de ese año, el movimiento bóxer, que se había hecho muy fuerte en el noreste del país, continuó expulsando, o peor aún, asesinando a los extranjeros que habían alcanzado una posición prominente dentro de la sociedad rural, como los misioneros, y por extensión, a todos los nativos que se habían convertido a dicha fe. 

Tras esto, los bóxers, que fueron abriéndose paso por diferentes regiones del país, entraron en Pekín en mayo de 1900. Un acontecimiento que desencadenó el envío de urgencia a dicha ciudad de un contingente de más de 2000 soldados occidentales liderado por el vicealmirante Edward Seymour, con el objetivo de proteger, sin éxito, la vital línea del ferrocarril que unía esta ciudad con Tianjin. Y es que, para agravar más las cosas, simultáneamente a lo anterior, se produjo el nombramiento de un príncipe abiertamente xenófobo como ministro de Asuntos Exteriores. Acto que se reveló como un gesto claro del apoyo institucional al movimiento insurreccional. De hecho, la propia emperatriz ordenó la detención y expulsión del contingente militar extranjero de Pekín bajo amenaza de muerte si se oponían.

Ante la escalada generalizada de la violencia, la rebelión acabó adquiriendo tintes de sublevación general en todo el país. Esto obligó a los ciudadanos extranjeros a buscar refugio en las zonas diplomáticas, y por lo tanto, aparentemente seguras, de las ciudades chinas donde residían. Ante esta crítica situación, los países presentes y con intereses económicos allí, es decir, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Japón, Rusia, Alemania, Austria-Hungría e Italia, decidieron formar un ejército conjunto para defender a sus conciudadanos que fue conocido como “Alianza de las ocho naciones”.

Esta decisión enfureció aún más a los sublevados, que tomaron la decisión de atacar el conocido como “barrio de las delegaciones” de Pekín en una fecha que ha quedado ya grabada en la historia: el 20 de junio de 1900. Durante el ataque, el propio embajador alemán, el barón Klemens Freiherr von Ketteler, fue asesinado y al día siguiente, la propia emperatriz declaró oficialmente la guerra a las potencias que habían formado la alianza. Debido a la fuerte presencia militar extranjera en el lugar, el asalto directo al barrio fracasó. Optando los rebeldes por establecer un sitio que se alargó durante seis largas semanas. Concretamente hasta el 14 de agosto, día en el que el contingente internacional desembarcó, derrotó a la milicia bóxer y ocupó la ciudad.

Tras la derrota, la emperatriz Cixí decidió huir y la coalición occidental comenzó a ejecutar una represión brutal contra los principales líderes de la revuelta por todo el país, a los que se les aplicó la pena capital de forma ejemplificadora.

Tras conseguir descabezar, literalmente, al movimiento bóxer, la rebelión finalizó oficialmente con la firma entre China y las potencias extranjeras del conocido como “Protocolo de 1901”. Un tratado que obligó al país asiático a indemnizar a las potencias agredidas con 333 millones de dólares, a establecer en Pekín de forma permanente un importante destacamento militar aliado y a demoler o desmantelar de inmediato todas las fortificaciones chinas que permanecían en pie. 

Irónicamente, la derrota del movimiento bóxer trajo consigo el agravamiento de las condiciones que lo hicieron surgir, pues se hizo efectiva la sumisión total de China a los intereses extranjeros durante varios años más. Hecho que desembocó en la pérdida de confianza del pueblo en la dinastía imperial Qing (que caería definitivamente en 1911) y que sentaría muchos de los fundamentos ideológicos que terminarían germinando durante la Revolución china que fue liderada por Mao Zedong en 1949.

Referencias:

Harrington, Peter (2001). Peking 1900: The Boxer Rebellion. Oxford Osprey. Cap. 2-3.

Xiang, Lanxin (2003). The Origins of the Boxer War: A Multinational Study. Psychology Press. Cap. 1-4.

Han, Xiaorong (2005). Chinese discourses on the peasant, 1900–1949. State University of New York Press. p.59

Pedro Pérez

Pedro Pérez (El cubil de Peter)

Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo, habiendo cursado, también en la misma Universidad como posgrado el Máster del profesorado de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación profesional. Actualmente ejerce como profesor de Geografía e Historia en las etapas de Secundaria y Bachillerato, en el que desarrolla diferentes metodologías de aprendizaje como el flipped classroom o los breakout educativos (escape rooms). Es el creador del canal de Youtube "El Cubil de Peter", en el que divulga gran diversidad de contenidos relacionados con la historia y la arqueología, incluyendo los que tienen relación con las materias que imparte como docente. Es autor del libro de divulgación juvenil "Un dia en el Imperio Romano" bajo el sello de la editorial Alfaguara, y trabajado como coordinador de la sección de Historia del programa de RNE "Una noche en el Laberinto". Además, ha participado como colaborador en programas de televisión como "El Condensador de Fluzo" de la2 de TVE.

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