Philip Astley, el padre del circo moderno

Combinando espectáculos ecuestres con acróbatas y cómicos, Philip Astley creo el primer circo moderno.

Los espectáculos y divertimentos han mutado a lo largo de los milenios. Desde las ferias populares a los viajes en globo aerostático de los que disfrutaba la aristocracia, pasando por los primeros partidos de fútbol y las escape rooms contemporáneas, las sociedades humanas siempre hemos creado actividades pensadas para maravillar y entretener.

¿Cuándo surgen los espectáculos circenses? La respuesta es compleja. Antes de la llegada de las carpas multicolores y el graderío, saltimbanquis, bufones y equilibristas solían divertir con sus exhibiciones tanto a reyes como a la población común. En los circos romanos, las carreras de cuadrigas arrancaban los vítores de los asistentes, mientras que animales amaestrados se exhibieron por igual en las cortes mesopotámicas y en los salones de los Austrias.

Sin embargo, el circo, tal y como lo conocemos en la actualidad, nace de la mano de Philip Astley (1741-1814). Este inglés apasionado de la equitación, de complexión imponente y voz recia, demostró una notable habilidad para domar y entrenar caballos. Cuando ingresó como soldado de caballería en el ejército, esta capacidad le hizo ganar popularidad y le permitió acumular una experiencia que le resultaría muy útil en sus empresas.

Cuando se licenció del ejército, después de haber luchado en la Guerra de los Siete Años del lado del rey Federico II de Prusia, a Astley se le presentó la posibilidad de ejercer de instructor ecuestre. Era esta una profesión habitual entre los antiguos soldados de caballería, que podían sacar frutos de su experiencia enseñando a otros los secretos de la monta.

Astley hipodrama
Imagen: Wikicommons

En 1768, creó una pequeña escuela de equitación en la que realizaba funciones y espectáculos ecuestres junto a algunos de sus mejores pupilos. En la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVIII, eran populares los espectáculos ecuestres en los que se realizaban piruetas y otros trucos a lomos de un caballo. Se utilizaba como espacio una pista circular que facilitaba al público la visualización del espectáculo y que permitía aprovechar, además, la fuerza centrífuga de la cabalgada para mantenerse en equilibrio sobre la montura. En este espacio circular se encuentra la génesis de la pista circense.

El siglo XVIII de Astley es también el momento en el que los teatros perdieron gran parte de las subvenciones con las que habían sufragado sus funciones hasta entonces. Ahora debían financiarse a través de la venta de entradas, por lo que crearon programas de espectáculos y de propaganda pensados para atraer a un público masivo. Junto a las representaciones teatrales, por tanto, se exhibían contorsionistas, músicos, bailarines y artistas de todo tipo, desde perros bailarines a funambulistas.

Astley, inspirado por ello, configuró un programa de espectáculos para su escuela en el que se combinaban las piruetas ecuestres con las pantomimas, las funciones de payasos y las acrobacias. Es aquí, en esta conjunción de representaciones exhibidos en una pista circular, donde se forja el concepto de circo contemporáneo. Cuando los gestores teatrales decidieron purgar de sus espectáculos de pantomimas y contorsionistas, los profesionales de estas áreas encontraron en el circo de Astley una vía profesional provechosa.

Amphiteatre anglais
Imagen: Wikicommons

Su modelo de negocio alcanzó gran notoriedad dentro y fuera de las fronteras británicas. Los éxitos cosechados llevaron a Philip Astley a realizar giras por las islas británicas y a construir anfiteatros para acoger sus funciones. En la década de los 70 del siglo XVIII, Astley hizo giras internacionales y llegó a actuar en París ante el monarca Luis XV. En 1779, reabrió su teatro ecuestre bajo el nombre de Astley’s Amphitheatre Riding House. Como novedad, en lugar de participar en el espectáculo, asumió el papel de maestro de ceremonias o ringmaster, un rol del que fue creador.

Philip Astley tuvo que lidiar con otros emprendedores que, conscientes de los beneficios económicos de este tipo de divertimentos, fundaron locales de espectáculos similares. Uno de ellos fue Charles Hughes, antiguo alumno del propio Astley, que en 1782 fundó el Royal Circus, la primera estructura en ser nombrada explícitamente con la palabra “circo”. En su local, Hughes proponía representaciones dramáticas, demostraciones ecuestres y pantomimas, pero, mientras el Royal Circus desapareció al cabo de dos décadas, Astley consiguió mantener a flote su empresa de espectáculos. Incluso se reservó una parcela del panorama de espectáculos parisinos al fundar su Manège Anglois en la capital francesa.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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