Pearl Harbor: ¿ataque sorpresa?

Los japoneses atacaron la base norteamericana de Pearl Harbor, en Hawái, en plena II Guerra Mundial (1941). El presidente Roosevelt pudo haber sido avisado.

Todavía hoy resulta un asunto controvertido el grado de conocimiento que tenían los aliados sobre el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Aunque la Historia dice que el raid aéreo cogió desprevenidos por completo a los norteamericanos, existen indicios de que las intenciones niponas fueron detectadas con tiempo, lo que hubiera permitido impedirlo. Por ejemplo, en 1979 se desclasificó un informe relativo a los avisos que lanzó al gobierno de Washington el embajador peruano en Tokio, Ricardo Rivera Schreiber, alertando a los norteamericanos de la operación que estaban planeando los japoneses.

 

¿Casus belli o desconocimiento?

Ya en enero de 1941, Rivera Schreiber comunicó esta información a su colega Joseph Grew, representante de Estados Unidos en Japón, quien el 27 de ese mismo mes envió el siguiente mensaje cifrado a su Secretaría de Estado: “Mi colega del Perú se ha enterado por varios conductos, inclusive uno japonés, que se está preparando un ataque sorpresa a Pearl Harbor, para el caso de un conflicto entre el Japón y los Estados Unidos”. Las advertencias del ataque se prolongarían hasta noviembre, cuando el diplomático peruano informó de que la flota del almirante Yamamoto estaba a punto de poner proa a Hawái.

El hecho de que los tres portaaviones norteamericanos –el Enterprise, el Lexington y el Saratoga– se encontrasen ese día casualmente fuera de la base ha abonado la hipótesis de que el presidente Roosevelt conocía la inminencia del ataque y que no lo impidió, ya que, de ese modo, dispondría del casus belli perfecto para que su país entrase en la guerra, tal y como él deseaba.

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