Operación Weserübung: ¿Por qué era tan importante para Alemania?

Alemania invadió Noruega y la controló durante toda la guerra

 

En los primeros meses de 1940, Noruega, país neutral, tenía muchas opciones de convertirse en el teatro de operaciones de la contienda. Desde los primeros meses de la guerra, la situación geográfica del país escandinavo hizo que apareciera en los planes de guerra de alemanes y aliados. Y entre abril y mayo, fue el escenario del primer gran enfrentamiento entre estos.

Más de 200.000 hombres lucharon en territorio noruego. La operación acabaría con el control del país por parte de Alemania durante toda la guerra, y resultó ser un fracaso para el bando aliado que tuvo importantes consecuencias como la caída del Primer ministro británico Neville Chamberlain y la llegada al poder de Winston Churchill.

Alemania y la Unión Soviética ya habían invadido las respectivas partes de Polonia que se habían repartido en el verano de 1939. Hitler, además de su obsesión con atacar lo antes posible en el oeste a Francia e intentar dar el salto a las islas británicas, tenía en mente el país nórdico.

Para Alemania, Noruega suponía un punto estratégico crucial. En primer lugar, suponía una forma de no quedarse aislada en el Atlántico, impidiendo que los británicos no les cercaran. E igualmente importante, era una vía para asegurar las rutas comerciales con la propia Noruega, pero especialmente con la también neutral Suecia. Sobre todo, preocupaba asegurar las vías de salida del mineral de hierro sueco a través del norte de Noruega.

El interés de los aliados por Noruega eran estos mismos motivos. Hasta tal punto era importante interrumpir el flujo del mineral de hierro sueco, que Churchill, como primer lord del Almirantazgo, había tenido la idea de mandar una flota al Báltico, una operación que acabó siendo descartada en enero de 1940.

Tropas alemanas en una aldea noruega en abril de 1940
Tropas alemanas en una aldea noruega en abril de 1940

Con la llegada de la primavera de 1940, Hitler dio luz verde a la operación Weserübung. El 7 de abril de 1940, unos aviones británicos divisaron a los buques de la principal fuerza de la operación navegando hacia el norte rumbo a Noruega. Al día siguiente, un submarino polaco hundió un barco de mercancía alemán que transportaba soldados. A pesar de que los británicos se encontraban en ese momento colocando minas por la costa noruega, los aliados ya iban a llegar tarde.

Los alemanes habían puesto en marcha una rápida operación combinada. Miles de hombres invadieron Dinamarca y Noruega en unas horas. La operación comenzaría con la invasión terrestre de Dinamarca y la toma de sus aeródromos para facilitar la parte de la operación más importante: tomar varios puntos de Noruega.

Dinamarca se rindió en pocas horas, como era previsible, y no supuso ningún problema para el avance del Tercer Reich por Escandinavia. El plan alemán para Noruega consistía en tomar Oslo por mar y por una fuerza de paracaidista, al mismo tiempo que buques de guerra se hacían con los puertos de Narvik, Bergen, Trondenheim y Kristiansand.

Las principales ciudades y puertos fueron cayendo por la incursión desde el mar o por las fuerzas paracaidistas y aerotransportadas. El 9 de abril ya controlan Stavanger, que había sido tomada por fuerzas paracaidistas y dos batallones de infantería aerotransportada. La capital Oslo fue más difícil de conquistar, pero tampoco tardó en caer, y el 9 de abril, el Rey, el Gobierno huyeron a Londres llevándose todo el oro de la reserva nacional.

Las dudas de franceses y británicos sobre cómo actuar con el asunto noruego supusieron una costosa pérdida de tiempo que fue aprovechada por los alemanes. Durante casi dos meses se dieron combates en Noruega, pero a finales de mayo las fuerzas aliadas anglo-francesas se retiraron definitivamente, ya que la situación en Francia era mucho más preocupante. El 10 de junio Noruega se rindió, aunque siempre mantuvo una importante resistencia bajo la ocupación alemana. Durante el mes de mayo, el ataque alemán contra los Países Bajos y Francia obligaría a los aliados a evacuar a sus tropas del flanco norte, forzando la rendición de las fuerzas noruegas.

Desde el primer momento de la ocupación, Alemania contó con el apoyo de un partido pro nazi liderado por Vidkin Quisling. Con la invasión alemana, Quisling se autoproclamó jefe de gobierno, un acto al que nadie le prestó mucha atención, ya que el rey y el gobierno que en ese momento huían de Oslo, se negaron a reconocerlo, y los alemanes tardarían menos de dos semanas en colocar a un gobernador alemán, Josef Terboven. En febrero de 1942, Hitler nombró a Quisling primer ministro, de un gobierno títere que en realidad seguía bajo el control alemán. Debido a esta actuación, en inglés, el apellido Quisling se transformó en una palabra para designar a las personas que ayudan al enemigo que ha tomado el control de su país, lo que entendemos por colaboracionista.

 

Bibliografía

Antony Beevor. La Segunda Guerra Mundial

 

 

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