Operación Galaxia: el antecedente del 23F

Fue el nombre en clave de una conspiración que tuvo lugar en 1978 y en la que participó Tejero, tres años antes de su fallido golpe de Estado.

Imagen: Wikimedia Commons.

La intentona golpista del 23 de febrero de 1981, que hoy todos conocemos como el 23F, no fue un hecho aislado en los años de la Transición que, sin embargo, marcó a la sociedad que vivió esos momentos de tensión. Los rumores sobre conspiraciones y planes del Ejército para acabar con la incipiente democracia o desestabilizar al Gobierno –el llamado "ruido de sables"– fueron numerosos desde la misma muerte de Franco hasta la victoria socialista en 1982 (e incluso después). Pero la Operación Galaxia resultó más que un rumor: se trató de un plan golpista en toda regla, orquestado por algunos de los posteriores protagonistas del 23F.

Concretamente, en la reunión para urdir el golpe –celebrada en la cafetería Galaxia en el edificio así llamado, en Madrid: de ahí el nombre en clave del plan– participó el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, que dirigiría el asalto al Congreso de los Diputados en 1981. Él fue el inspirador de la trama, junto con el capitán de la Policía Armada Ricardo Sáenz de Ynestrillas y varios militares. La reunión tuvo lugar el 11 de noviembre de 1978 y el golpe se fijó para seis días después, aprovechando que el rey Juan Carlos I estaría de viaje oficial en México.

La Operación consistía en ocupar el Palacio de la Moncloa y secuestrar allí al presidente Suárez, forzando con ello al Rey a formar un Gobierno "de salvación nacional" en manos de los militares y abortando el referéndum de ratificación de la Constitución, previsto para el 6 de diciembre. Uno de los presentes, Manuel Vidal Francés, decidió delatar la conspiración, y al día siguiente fueron todos detenidos. Tejero e Ynestrillas, juzgados en 1980, alegaron que sólo se trató de "una charla de café teórica"; sus mínimas condenas –siete y seis meses y un día, respectivamente– animaron a Tejero y otros franquistas a volver a intentarlo.

La revancha de Tejero y sus secuaces no se hizo esperar mucho. Adolfo Suárez, agotado y habiendo perdido casi todos sus apoyos, anunció su dimisión en enero de 1981 y se preparó una votación para el 23 de febrero en la que Leopoldo Calvo Sotelo sería nombrado presidente en segunda vuelta. Fue precisamente cuando el diputado socialista Manuel Núñez Encabo estaba emitiendo su voto que Tejero y 288 miembros armados de la Guardia Civil irrumpieron en el hemiciclo. Empezaban así algunas de las horas más tensas de la historia reciente de España en las que todo el país, a partir de los pocos medios que seguían emitiendo o informando libremente de lo sucedido en el Congreso, se mantuvo en vilo pendiente del desenlace.

En toda España se llevaron a cabo movilizaciones en los cuarteles y, temiendo un enfrentamiento armado entre seguidores y detractores del golpe de Estado, el rey Juan Carlos I apareció en televisión como máxima autoridad del Ejército para ordenar que se depusieran las armas y reafirmar su compromiso con el gobierno democrático. La falta de apoyos y la negativa de la sociedad española a volver a los tiempos de la dictadura hicieron que el golpe fracasara y Tejero fue detenido, otra vez.

Nacho Otero

Nacho Otero

Soy escritor desde siempre, y redactor y corrector en Muy Historia y otras publicaciones de G+J desde hace casi treinta años. Puedes contactar conmigo a través del correo iotero@zinetmedia.es

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