Frases geniales de Nikola Tesla

Descrito por muchos como "el genio que iluminó el mundo", Nikola Tesla fue un inventor prolífico y un visionario.

Nikola Tesla (10 de julio de 1856 - 7 de enero de 1943) fue un inventor prolífico y un visionario creador de las transmisiones que dieron lugar a la radio, las bobinas para el generador eléctrico de corriente alterna, el control remoto, el motor eléctrico de inducción... Incluso se ha sugerido que trabajaba con rayos X antes de su descubrimiento oficial por Roentgen. Sus patentes suman más de 700. Estas son algunas de sus mejores frases.

"Tal vez sea mejor en este mundo nuestro del presente que una idea revolucionaria o un invento, en lugar de ser ayudado y aplaudido, sea obstaculizado y maltratado en su adolescencia".



"Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre deja de existir".



"El desarrollo del hombre depende fundamentalmente de la invención. Es el producto más importante de su cerebro creativo".

"La comprensión mutua sería enormemente facilitada por el uso de una lengua universal".



"He invertido todo mi dinero en experimentos para realizar nuevos descubrimientos que permitan a la humanidad llevar una vida un poco más fácil".



"No hay emoción más intensa para un inventor que ver una de sus creaciones funcionando".



"El científico no busca un resultado inmediato. No espera que sus ideas avanzadas sean fácilmente aceptadas. Su deber es sentar las bases para los que vendrán, señalar el camino".



"Un instrumento barato, no más grande que un reloj, permitirá a su portador escuchar en cualquier lado, en el mar o en tierra, música o canciones, o un discurso de un líder político, dictado en cualquier otro sitio, distante. Del mismo modo, cualquier dibujo o impresión podrá ser transferida de un lugar a otro".

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"Un enorme número de seres humanos nunca es consciente de lo que está pasando dentro de ellos, y millones son víctimas de enfermedades y mueren prematuramente solo por este motivo".

"Todos deberían considerar su cuerpo como un regalo invaluable de alguien a quien ama sobre todo, una obra de arte maravillosa, de belleza indescriptible y misterio más allá de la concepción humana, y tan delicada que una palabra, una respiración, una mirada, no un pensamiento, puede dañarlo".

"Cualquier persona, en mar o en tierra, con un aparato sencillo y barato que cabe en un bolsillo, podría recibir noticias de cualquier parte del mundo o mensajes particulares destinados sólo al portador, la Tierra se asemejaría, pues, a un inconmensurable cerebro, capaz de emitir una respuesta desde cualquier punto".

"Se me considera uno de los trabajadores más dedicados y si el pensamiento es un equivalente de la tarea quizá lo soy, pues a él he consagrado casi todas mis horas de vigilia. Pero si el trabajo se interpreta como un rendimiento determinado durante un tiempo específico de acuerdo con una regla rígida, entonces puede que yo haya sido el peor de los haraganes".

"Tenía una verdadera obsesión por terminar cualquier cosa que hubiera comenzado, lo que a menudo me ponía en dificultades. En una ocasión, había empezado a leer las obras de Voltaire, cuando averigüé, para mi desmayo, que eran casi cien volúmenes de letra diminuta, que aquel monstruo había escrito mientras bebía setenta y dos tazas de café negro al día. Había que hacerlo, pero cuando aparté de mí el último libro, me alegré mucho y dije: ¡Nunca más!".

 

 

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