Nuevas pruebas de la verdadera identidad de Jack el Destripador

Según un investigador, se confirma la autenticidad de un diario encontrado hace 25 años que fue escrito por el asesino: un comerciante de algodón llamado James Maybrick.

Laura Marcos
Maybrick
Ver artículo El ADN desvela la identidad de Jack el Destripador

Aunque se trata de uno de los mayores misterios de la historia criminal británica, nuevas pistas parecen confirmar, de una vez por todas, la verdadera identidad de Jack el Destripador. El asesino más famoso de todos los tiempos, responsable de los brutales asesinatos de cinco mujeres en el East End de Londres, y de una prostituta en Manchester, se escondería bajo la identidad de un comerciante de algodón de Liverpool, James Maybrick.

Las evidencias: un diario encontrado hace 25 años cuya autenticidad fue previamente puesta en cuestión, y que ahora todo apunta a que fue efectivamente escrito por Maybrick, según un nuevo libro escrito por uno de los investigadores más activo sobre los crímenes, Robert Smith.

El diario fue hallado bajo el suelo del antiguo dormitorio de Maybrick.

Aunque el diario se publicó en 1992, su verdadera procedencia nunca fue completamente explicada. Pero ahora nuevas pruebas apuntan a que, efectivamente, fue hallado debajo de las tablas del suelo de la habitación que había sido el dormitorio de James Maybrick en 1889 y ofrecido más tarde a un agente literario londinense. Unas evidencias que resultan "indiscutibles" para Smith, y que confirmarían que Maybrick es, en efecto, quien se esconde tras la identidad del asesino más famoso de todos los tiempos.

El volumen consta de nueve mil palabas, y en él Maybrick confiesa los asesinatos con detalles, para muchos historiadores, demasiado precisos para alguien que no hubiera cometido los crímenes. Pese a ello, nunca hubo evidencias suficientes para confirmar la autenticidad del diario, que podría haber sido una sofisticada falsificación reconstruida utilizando informes de prensa de la época. Hasta ahora.

"Ahora podemos mostrar una pista que nos lleva directamente a la casa de Maybrick", ha afirmado el autor.

La existencia del diario se conoció por primera vez a través de un antiguo comerciante de chatarra de Liverpool llamado Michael Barrett, quien afirmó que lo había obtenido a través de un amigo de la familia, Tony Devereux. Desafortunadamente, el señor Devereux murió poco después, por lo que la verdadera procedencia del diario nunca fue completamente explicada.

Smith, que publicó el diario original en 1993, cree que Barrett y los que le suministraron el documento mantuvieron secreto su procedencia porque temían ser procesados. "Cuando el diario surgió, Michael Barrett se negó a dar una explicación satisfactoria acerca de dónde había venido".

Según el equipo de Smith, el diario es un auténtico documento victoriano.

Según el equipo de Smith, el diario es un auténtico documento victoriano. En su nuevo libro, explica cómo "se pueden observar en detalle las palabras, la caligrafía, la variación de los flujos y presiones de tinta, las manchas y la sombra de la tinta, sobre la que se ha difundido mucha información errónea".

Además, contiene capítulos sobre el origen del diario y evidencias de cómo la compleja relación entre Michael y Anne Barrett impactó y casi arruinó la búsqueda de la verdadera procedencia del diario.

Según estas averiguaciones, al parecer, el verdadero Jack el Destripador fue en efecto James Maybrick, un comerciante rico que murió en 1889, un año después de los asesinatos de Whitechapel. Vivió en una gran propiedad, conocida como Battlecrease House, en el suburbio de Merseyside de Aigburth. Allí es donde, según detalla Smith en su libro, el diario fue encontrado.

El investigador nunca ha vacilado de su creencia de que el diario es verdadero. En palabras del propio Smith: "nunca he tenido ninguna duda de que el diario es un documento genuino escrito en 1888 y 1889”. Además, afirma que Mike Barret "no era muy letrado y la idea de que habría sido capaz de producir una falsificación tan sofisticada y creíble no es plausible, ni siquiera remotamente".

Etiquetas: Crímenes históricos, Historia

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