Mary Pickford, la mujer que dio forma a Hollywood

Su estilo de actuación natural la convirtió en la actriz de cine mudo más destacada del mundo, pero también en una de las primeras magnates del cine.

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Lo primero que debemos saber sobre la primera gran estrella del cine es que era canadiense. No es tan notable que una joven actriz se mudase a Estados Unidos para buscar trabajo en Broadway y, finalmente, en un lugar llamado Hollywood. Pero la carrera de Mary Pickford, cuyo nombre real era Gladys Smith, se ha tergiversado tan a menudo que es mejor comenzar con los hechos reales y dejarnos de las leyendas urbanas.

Mary Pickford fue una actriz de gran habilidad inigualable, productora y empresaria. Salió de la pobreza y de una familia rota para convertirse en una estrella que fue amada por millones de personas y a la vez poderosa detrás de la escena.

 

La primera estrella de Hollywood

 

El padre de nuestra protagonista era alcohólico y murió pronto. Durante un tiempo la familia vivió una vida dura y poco gratificante, viajando por Estados Unidos en tren con compañías de teatro de precio reducido. A los 15 años, Gladys tuvo su gran oportunidad en una obra de Broadway llamada The Warrens of Virginia, producida por David Belasco, quien la impulsó a buscar un nuevo nombre en su árbol genealógico. Cogió prestado el nombre de Mary Pickford de sus antepasados ingleses y el resto de su familia inmediata también adoptó el nuevo apellido.

En 1911, el guionista y director estadounidense William deMille vio potencial en aquella joven y la contrató. Cuatro años después, Mary Pickford era la mujer más famosa del mundo; la primera celebridad femenina no solo conocida por su nombre, reputación o arte, sino incluso por la forma en que las comisuras de sus ojos se curvaban cuando sonreía.
Sus largos rizos y sus vestidos infantiles, encarnando la imagen de la inocencia, la marcarían para siempre.

Se cortaba las uñas a menudo y se le prohibió jugar con labiales o lápices en público, por si alguien pensaba erróneamente que fumaba.

 

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Seda y acero



Las actrices de hoy esperan un escrutinio masivo. Pickford lo inventó, contra su voluntad. Sin embargo, trabajó duro para conseguir esta fama. Y es que era todo lo que había conocido.

La gente se enamoró de su combinación de suavidad y acero. Sus personajes en películas como The Little Princess (1917) y Daddy-Long-Legs (1919) eran siempre vulnerables.

Pickford fue el primer primer plano de Hollywood y la conciencia de Hollywood. Los soldados llevaban su retrato en medallones que llevaban a la guerra. Fue la primera actriz en volar en un avión en una película, e inventó la iluminación puntual para verse más joven. Antes de Pickford, las películas tenían mala reputación. En lugar de que Hollywood la destruyera,
ella ayudó a rescatar el cine, lo que la convierte en la heroína definitiva de Hollywood. Por eso se conoce como la primera “novia de América”.

 

Una carrera meteórica

 


En unos pocos años,
el salario anual de Pickford fue de 560.000 dólares, tres cuartos de los cuales prudentemente ahorró, y un año después fue de un millón de dólares. Para ganar esa cantidad ingente de dinero, Pickford solo podía permitirse ser leal a dos cosas: a sí misma y a su audiencia. Ser leal a sí misma significaba romper con cualquier estudio si alguien más hacía una oferta mejor. Ella sabía lo que valía, así que cuando después de dos años y medio y 103 películas, Griffith ordenó a su estrella que le mostrara las piernas con un disfraz de hombre de las cavernas, renunció. Y ser leal a su audiencia significaba que tenía que seguir siendo una niña para siempre: una mujer adulta, tan inteligente y dura como cualquier hombre de negocios, que pasaba su vida correteando por muebles de gran tamaño diseñados para que pareciera más pequeña. Fue Alicia en un país de las maravillas eterno.

A medida que la era del silencio en el cine terminó y ella alcanzaba los 40, comenzaron sus primeros fracasos y dejó de estar frente a la cámara para siempre, pero no antes de ganar el segundo Premio de la Academia a la mejor actriz, por su primer papel en una película sonora en 1929.

 

Finalmente había ganado suficiente dinero para relajarse tras dos décadas de trabajo. Pickford murió el 29 de mayo de 1979 en Santa Mónica, California a los 87 años a causa de una hemorragia cerebral.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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