Maria Montessori, la maestra de los niños felices

La científica y humanista italiana renovó la educación infantil con un método de enseñanza que lleva su nombre y que hoy se sigue practicando en todo el mundo.

Maria Montessori

Procedente de una familia burguesa católica de la provincia de Ancona le permitieron la posibilidad de instruirse, a pesar de ser mujer, algo poco usual en la época. Con 26 años, se graduó en Medicina y así se convirtió en la primera mujer médico de Italia.

Montessori fue miembro de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma. Más tarde, estudió Antropología y obtuvo un doctorado en Filosofía, época en la que asistió a uno de los primeros cursos de psicología experimental.

Preocupada por la situación social de las mujeres, participó en dos congresos internacionales del movimiento feminista: uno celebrado en Berlín en 1896 y otro en Londres en 1900.

Habló de las mujeres y de los niños, enfatizando las repercusiones que las condiciones de vida tienen sobre la sociedad. Y expuso la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales y planteó la relación entre el abandono infantil y el desarrollo posterior de la delincuencia. Cuestiones que ahora nos pueden parecer obvias hoy en día, pero a finales del siglo XIX eran, incluso, consideradas escandalosas.

Sin embargo, el antes y el después del desarrollo de la carrera de Montessori sucedió cuando descubrió los trabajos de dos médicos franceses, Jean Itard (1774- 1838), padre de la nueva pedagogía, que estableció la importancia de la observación en los niños y entendió que a los niños no se les puede imponer nada, creó ejercicios y materiales para ayudar al niño a desarrollar sus facultades, estudió al niño salvaje de L'Aveyron, y de Eduardo Séguin (1812- 1880), que buscaba las causas de las deficiencias mentales, afirmaba que con el uso adecuado de ciertos materiales para que el niño se ayude a sí mismo, éste llega a la auto-educación y auto-desarrollo.

En 1912, Alexander Graham Bell y su hija invitaron a Montessori a Estados Unidos y abren la primera casa de los niños en ese país.

A partir de los años veinte, el reconocimiento de su método hace que se multipliquen sus centros de enseñanza y empiezan a aparecer también en Alemania.

Pero con la llegada del fascismo al gobierno italiano, sus estudios se truncan y la pedagoga rehusó comprometer sus principios y convertir a los niños en pequeños soldados tal como entendía la educación infantil el Duce lo que le costó tener que abandonar Italia.

Exiliada por el gobierno de Mussolini, en 1934 se instaló en Barcelona y empezó de cero, pero la Guerra Civil troncó sus planes.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Montessori residió en la India, donde desarrolló las Comunidades Infantiles como propuesta para sustituir las guarderías.

Al finalizar la guerra regresa a Holanda y reanuda la propagación de sus ideas. Se abren más escuelas Montessori, y se inicia el movimiento a nivel mundial.

Montessori vivió el resto de su vida en los Países Bajos, país en el cual se encuentran la sede central de la AMI, o Association Montessori Internationale.

Murió en 1952, en la ciudad neerlandesa de Noordwijk aan Zee.

Experiencia e ideas

Hace más de cien años que María Montessori abrió sus primeras Casas de los Niños en Roma (1907), y que publicó en italiano Método de la Pedagogía Científica (1909), la obra que mejor recoge sus teorías sobre educación y el origen y descripción de su método. En España fue traducida por primera vez en 1915.

Su método está dirigido a niños en la etapa preescolar, y se basa en el fomento de la iniciativa y capacidad de respuesta del niño mediante el uso de material didáctico especialmente diseñado para que el niño aprenda, en gran medida por sí mismo, y al ritmo de sus propios descubrimientos.

Desarrolló su filosofía de la educación a partir de sus experiencias con niños en riesgo social y de su interés por la educación de los niños con deficiencias mentales y aplicó métodos experimentales consiguiendo que estos niños aprendieran a leer y escribir. Luego llevó esos mismo métodos a escuelas donde había toda clase de niños.

Pero, sobre todo, basó sus ideas en el respeto hacia los niños y en su impresionante capacidad de aprender. Los consideraba como la esperanza de la humanidad, por lo que dándoles la oportunidad de utilizar la libertad a partir de los primeros años de desarrollo, el niño llegaría a ser un adulto con capacidad de hacer frente a los problemas de la vida, incluyendo los más grandes de todos: la guerra.

Por haber vivido tres guerras se cuestionaba sobre el futuro de la humanidad y para ella ”la salvación se encuentra en el niño”.

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