Madeleine Truel, una heroína de la Resistencia francesa

Madeleine Truel, peruana de ascendencia francesa, luchó en la Resistencia contra los abusos del ejército nazi. Falleció en una "Marcha de la Muerte" de 1945.

Fotograma de Les femmes d'ombro

De padres franceses, Madeleine nació en Lima (Perú) en 1904 y allí residió hasta cumplir los veinte años.

En 1924, fallecidos sus padres, Truel con sus hermanos decidieron viajaron a Europa y se asentaron en París, donde comenzó a estudiar en la Universidad de la Sorbona.

Con el avance de la Segunda Guerra Mundial, Francia en menos de un mes fue vencida por el ejército alemán y en una tarde del París ocupado de 1942, Madeleine fue atropellada por un camión militar alemán, lo que la mantuvo postrada en la cama una larga temporada y le hizo padecer una cojera de por vida.

Obligada a permanecer la mayor parte de tiempo en casa, viendo París desde la ventana de su habitación, descubrió cómo sus vecinos judíos eran detenidos sin razón alguna por la Gestapo y maltratados a golpes o asesinados incluso delante de niños. Esto se cree que despertó su espíritu solidario.

Durante la contienda, Francia se encontraba dividida en dos: un sector apoyaba a los alemanes por temor a ser asesinados o despojados de su patrimonio mientras que otro grupo se opuso a ser subyugado por el ejército de Hitler, a este último grupo se le conoce como la Resistencia Francesa y a él decidió pertenecer Madeleine Truel.

Ya enrolada en la Resistencia, Truel –Marie en la clandestinidad– destacó por su habilidad con la pluma, y así se convirtió en una experta falsificadora de documentos con los que logró salvar a cientos de judíos con salvoconductos e identificaciones falsas.

Los nazis no perdían de vista a la Resistencia francesa y estaban enterados de las labores de falsificación de documentos. En julio de 1944 capturaron a “Any” compañera y amiga de Madeleine Truel.

La Resistencia se sentía acorralada, sin embargo, Madeleine Truel –a pesar de las advertencias de sus compañeros– decidió ir a la casa de Any, donde sabía que había un frasco de tinta y ello podría significar salvar a más personas.

Al entrar en la casa de su compañera fue detenida de inmediato por la Gestapo.

En prisión, fue interrogada y torturada. Los compañeros de celda que le sobrevivieron dejaron testimonio de la inquebrantable postura de Madeleine basada en su fe católica de no traicionar a sus compañeros bajo ninguna circunstancia, por muy duro que fuese el sufrimiento de la tortura. Relataron que siempre repetía estas palabras: “La única responsable de mis actos soy yo y únicamente lo responderé ante Dios”.

 

Desenlance final y reconocimiento

Casi un año después de la detención de Truel, las fuerzas del Tercer Reich estaban acorraladas por los Aliados. Viendo cerca el fin, los alemanes pusieron en funcionamiento lo que se conoció como “Marchas de la Muertes” en las que los miles de presos de los campos de concentración nazis eran llevados a pie hacia el interior de Alemania con el fin de usarlos como escudos humanos.

Por supuesto, en esta cruel evacuación, cientos de prisiones fallecían día tras día y eran enterrados en fosas o se incendiaban sus cadáveres en dantescas e improvisadas hogueras.

Madeleine Truel sufrió una de esas “marchas”, en la que un militar alemán le propinó un golpe mortal en la cabeza del que no logró sobrevivir. Sus compañeros –que no podían mantenerse en pie por la inanición– formaron grupos de 6 personas para poder cargar con el cuerpo de Madeleine.

Los amigos que la acompañaron hasta su tumba, la vistieron con un vestido rojo y buscaron un sacerdote católico para que pronunciara las oraciones fúnebres ante el cuerpo allí presente.

Antes de ser enterrada, una de las compañeras anudó su brazalete con la estrella de David en el brazo de Madeleine, para que luego pudiera ser identificada como víctima del horror nazi. Otro, colocó sobre su pecho geranios rojos y blancos en homenaje a su nacionalidad peruana. Todo esto sucedía el 3 de mayo de 1945, a solo 5 días antes de la rendición de Alemania y el fin del Holocausto.

A finales de 1946, un sobreviviente del campo de concentración de Sachsenhausen que había conocido allí a Truel, escribió un artículo testimonial en el periódico francés Le Figaro. Fue a partir de esa publicación que el nombre de Madeleine Truel empezó a ser conocido.

En París, frente a la catedral de Notre Dame, se encuentra un memorial de homenaje a todas las personas que fueron deportadas desde Francia durante la Segunda Guerra Mundial, la gran mayoría judíos. En esa larga lista aparece el nombre de Madeleine Blanche Pauline Truel Larrabure.

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