Lockhart, el espía británico acusado de querer matar a Lenin

El 31 de agosto de 1918, fue detenido en Moscú por un supuesto plan magnicida que habría urdido junto al mítico Sidney Reilly, el As de los Espías.

La vida de Sir Robert Hamilton Bruce Lockhart –más conocido como R.H. Bruce Lockhart o simplemente Lockhart– es digna de una película o una novela y, sin embargo, sus peripecias son poco conocidas fuera del Reino Unido. Periodista, diplomático, escritor, ocasional futbolista y, sobre todo, agente secreto, nació en Anstruther (Escocia) el 2 de septiembre de 1887, hijo de un director de escuela. Orgullosamente escocés, diría años más tarde que no corría por sus venas "ni una gota de sangre inglesa", lo cual no fue impedimento para que dedicara gran parte de su vida al servicio de la Corona británica. Antes, en 1908, intentó seguir los pasos de dos de sus tíos dedicándose al cultivo de caucho en Malasia, pero esta aventura colonial no salió como esperaba. Poco después, ingresó en la carrera diplomática y en 1912 el Foreign Office lo envió a Moscú como vicecónsul.

Su llegada a la todavía zarista Rusia estuvo salpicada por una graciosa anécdota. Corrió el rumor de que un famoso y gran futbolista de Cambridge apellidado Lockhart iba a visitar el país –este era en realidad John, el hermano de Robert, que había jugado como profesional en la liga de rugby escocesa– y el joven vicecónsul no tuvo más remedio que unirse a un equipo local y jugar toda la temporada 1912-1913; lo increíble es que el equipo ganó el campeonato de liga ruso. Lockhart se las arregló para simultanear su sobrevenida actividad deportiva con las obligaciones de su cargo diplomático, y no lo debió de hacer mal, ya que a principios de 1917 sería nombrado cónsul general del Reino Unido en Moscú. Pero la alegría le iba a durar poco: al estallar la revolución bolchevique en octubre, abandonó a toda prisa Rusia para regresar a Inglaterra.

Unos meses más tarde, en enero de 1918, estaba de vuelta. El primer ministro, Lloyd George, le había encomendado contrarrestar la influencia alemana en el naciente régimen soviético... pero además se había convertido en agente secreto del Servicio de Inteligencia y, junto a su amigo Sidney Reilly (el mítico As de los Espías), tenía una misión clandestina adicional: organizar una red de espionaje británico en la URSS. Al tiempo que Reilly y él la ponían en marcha, Lockhart se hizo amante de la condesa Moura Budberg, viuda de un diplomático alemán y agente doble de rusos y británicos. Probablemente fue esta relación la que proporcionó a los soviéticos la información que necesitaban y, el 31 de agosto de 1918, el intrépido cónsul fue detenido bajo la acusación –hoy se cree que falsa y meramente propagandística, como siempre defendió él– de urdir un complot con Reilly para asesinar al mismísimo Lenin (en la foto que ilustra este artículo).

Lockhart pudo haber sido ejecutado, pero tuvo suerte: tras unos meses prisionero en el Kremlin, se libró del juicio y fue intercambiado por espías rusos detenidos en Occidente. No obstante, más tarde tanto él como Reilly serían procesados in absentia por un tribunal revolucionario y condenados a muerte si volvían a pisar la URSS. Lockhart, tras un breve paso por la legación financiera británica en Praga, volvió a cambiar de vida y se convirtió en un periodista de renombre, así como en autor de numerosos libros, el primero de los cuales, Memorias de un agente británico (1932), conoció un enorme éxito. En él contó sus aventuras, algo que también haría más tarde su hijo Robin Bruce Lockhart en As de los Espías, centrado sobre todo en Reilly y que daría lugar a una miniserie de televisión en 1983. Lockhart, nombrado caballero en 1943, volvería a dedicarse al contraespionaje y la propaganda brevemente durante la Segunda Guerra Mundial. Murió en 1970 y sus diarios, publicados póstumamente, revelaron que pasó gran parte de su vida luchando contra la adicción al alcohol.

Nacho Otero

Nacho Otero

Soy escritor desde siempre, y redactor y corrector en Muy Historia y otras publicaciones de G+J desde hace casi treinta años. Puedes contactar conmigo a través del correo iotero@zinetmedia.es

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